Soy todas las personas

En el siguiente enlace, antes del video, sale un anuncio de Orange que firmarían Borges y Miguel d'Ors. Ah, la publicidad...

La dormición del blog

Hoy se debatido intesamente sobre los blogs como género literario, en una mesa redonda organizada por la revista Númenor. Ha sido en el salón de grados de la Facultad de Derecho de la Hispalense (sí, ya sé que debería haberlo avisado antes).

Adaldrida dice –y se equivoca– que un blog, si pasan los días y no hay entradas, se muere. No. Algo tiene de vida latente, de expectación amorosa, entrar cada día y ver esa última entrada, que nos invita a pensar aún más, de otro modo, otra vuelta de tuerca. Y además, imaginad un blog que se quedara parado, pero que ya hubiera cumplido añitos (ni sé cuántos tiene éste). Alguien que, googleando, lo encontrara, por una búsqueda cualquiera, podría sentir fascinación por lo que allí lee. Y empezaría a dar marcha atrás, en la línea del tiempo, leyendo el blog completo, con sus comentarios. Sería, a lo mejor, un viaje apasionante, el descubrir que, después de todo, no había estado solo todos esos años, sino que allí se tenían interesantes conversaciones sobre los temas que precisamente a él le gustan. Allí encontraría un mundo completo que explorar, un mundo inquietante en su abandono y letargo, pero testimonio de vida. Como en ese relato de las Crónicas Marcianas de Bradbury, en que llegan a Marte y se encuentran una réplica de la tierra, con sus edificios emblemáticos, sus ciudades, sus desiertos... pero vacíos. En algún momento se fueron.
Cierto día, siente la necesidad de dejar un comentario, en una entrada de hace años. El autor recibe el comentario, y esto le anima, y le contesta, y entran otros (reader funciona), y así. Y de repente, el blog despierta. No estaba muerto, estaba, como nuestros ordenadores, en reposo.

Y ahora, una fotito.

Liberal, pero...

Demasiado individualismo –y mira que me duele decirlo, como liberal– también puede matarnos. El hombre es un ser social, es un ser abierto a otros, esencialmente, y si esto es oscurecido, estrechado hasta llegar a decir con encomio “vivía para sí mismo”, llegamos a un ahogo, a una asfixia del ser. Sucede, sin embargo, que estas diatribas anti-colectivistas se entienden si enfrente, o por encima, se tiene un poder que quiere convertirnos en borregos, y aborrece la distinción, la excelencia y la individualidad. Pero en términos generales, históricos, son los pueblos, las culturas enteras (esa solidaridad entre las generaciones) las que han creado las grandes obras: el pensamiento occidental, las catedrales, la ciencia moderna, el cine, la música barroca y la de Star Wars. El genio particular pone su chispa a un haz de leña apilado por una multitud, por un clima, por un época, que no se ha creado sola.

Esto es lo que Gary Cooper me ha hecho pensar.

Van llegando a la fiesta...

Sí señor. Allá en la E.G.B., entre jardines –mientras los compañeros jugaban al futbol sobre el ardiente albero–, paseábamos Antonio Javier y yo. Él me hablaba de Nietzsche, yo le hablaba de Jim Morrison. No entendíamos gran cosa ninguno, pero nos unió la amistad de la música y los libros, de la pintura y las conversaciones. Más tarde empezamos a hablar de Dios, etc, discutiendo sobre si la creencia religiosa no era un modo de eludir el miedo a la muerte. Yo le concedía que sí, que podía serlo, pero que el testimonio de personas entregadas y gozosas era contrario a esa idea. Para miedo a la muerte, una religión sacrificial de conceder unas horas o unas ofrendas, y luego a vivir. Pero la entrega completa de la persona, el sumergirse de lleno en el objeto de su esperanza, era testimonio de realidad. Discrepaba él, daba un brochazo a un lienzo, tocaba la guitarra yo, terminó la E.G.B, nos dispersamos...
Pero prosigue la interminable conversación.

Gloria in excelsis Deo

Gracias, Señor de los Abismos, Señor del Gozo y del Vértigo, por el solo que hace Clapton en "White Room", en el disco "24 nights". Sé que te lo he dicho más de una vez, y de dos. Pero por si acaso.

Una conversación interminable

La conversación sobre cuestiones teológicas ha llegado a ser algo tan frecuente, en este blog y en otros amigos, que ha desbordado los márgenes cotidianos de Di Amigo y Entra, y ha desembocado en una taberna, como no podía ser de otro modo. Así que ahí nos tienen, a unos cuantos locos (aún no aparecen todos, pero llegarán, de los que se han juramentado) para charlar sin medida. Inclinados sobre la espuma de una cerveza Dickensiana, de una pinta Chestertoniana, con la velocidad de la luz y de la red instantánea, con el latir del corazón.

Momentos

Estoy, justo ahora, en uno de esos raros momentos en que la ansiedad –la residual, perenne y de fondo, esa otra piel– se marcha un rato por la ventana. Aquí, oyendo la música "para desaparecer dentro" del blogg de Toi, con una temperatura suave, en camiseta, fumando la pipa de la noche (la pipa de la paz). A esta hora última en que empiezan a inaugurarse nuevas andaduras intelectuales con los compañeros de siempre, y otros nuevos (tendréis noticias pronto). Ahora no chocan dentro de mí los vectores de fuerza, que tironean durante el día cada uno hacia sí: las guitarras me piden más (de hecho, son un harén), la mirada se me llena de fotos y más fotos, y la poesía late, por dentro, como invisible presencia y reproche (¿adónde vas, so loco? Quédate conmigo, que anochece).
Hay momentos, raros, que bien pueden ser recibidos como heraldos. Que resbalan como el rocío de las uralitas de los tejados, "en el frío turno que precede al alba", y despliegan sus alas de escarcha, y se van. Y dejan el rastro de una paz sin nombre, más allá de todas las contradicciones. Abro mi mano, que por un momento esta vacía, y lo agradezco. No todos los domingos iban a terminar mal.

PLEGARIA POR LA LUZ SONORA

(Homenaje a E.S.R.)

La luz de media tarde juguetea
por los tejados y las buganvillas. Cuando
apetece salir al parque un rato, y las gaviotas
se enredan un momento en la memoria
(con sus chillidos contra el acantilado
del verano feliz, pleno, y distante),
sopla una leve brisa sobre las uralitas,
sobre el balcón que trae gotas de oro,
y ya todo se amansa en sombras leves.
Viene, de pronto, un aire
como de medianoche desabrido
y los colores callan su encendida
conversación de ocres y de rojos.
La paleta se enfría sobre las casas grises,
se dibuja un ladrido, muy al fondo
del horizonte azul de niebla y sueño.
Mejor quedarse en casa, en el despacho.
Ni escribir, ni pensar. Encuentro entonces
un libro de poemas en la mesa.
Y pasan los minutos como ásperas
hojas de plomo y sal sobre la noche,
y son muchas las horas y el insomnio de acero.
Al rato, me detengo en unos versos:
podía oír la luz: se escuchaba allí arriba
como un rumor de enjambre laborioso
.
Y brota la oración, como hace siempre,
desde un pozo profundo, que hace un rato
no se encontraba allí. Y ruego al cielo,
por los sordos del mundo, por este sordo a solas.
Que el mundo y su belleza derribe estas paredes,
que el Dios que habita en esta luz callada,
que el Dios de Eloy Sánchez Rosillo venga
a cantar su canción, y yo la escuche.
Y la escuchemos todos.

Sola fide

"El muro --así lo dice Carta a los Efesios-- entre Israel y los paganos ya no era necesario: es Cristo quien nos protege contra el politeísmo y todas sus desviaciones; es Cristo quien nos une con y en el único Dios; es Cristo quien garantiza nuestra verdadera identidad en la diversidad de las culturas, y es él el que nos hace justos. Ser justo quiere decir sencillamente estar con Cristo y en Cristo. Y esto basta. Ya no son necesarias otras observancias. Por eso la expresión "sola fide" de Lutero es cierta si no se opone la fe a la caridad, al amor. La fe es mirar a Cristo, encomendarse a Cristo, unirse a Cristo, conformarse a Cristo, a su vida. Y la forma, la vida de Cristo es el amor".

Aquí, texto completo del Papa.

Envidia

Qué rayo de luz, entre tanta espesa, oscura, sangrienta sombra.

Mona se queda

También se podría titular este enlace-post: "el arte por desplumarte", como diría el amigo Enrique.

Apabullante cita que nos brinda Cerero. Si no es apócrifa, es un pelotazo. En el cristal que nos separa del rey desnudo.

Gatos disecados

"La miseria del pueblo español, la gran miseria moral, está en su chabacana sensibilidad ante los enigmas de la vida y de la muerte. La Vida es un magro puchero; la Muerte, una carantoña ensabanada que enseña los dientes; el Infierno, un calderón de aceite albando donde los pecadores se achicharran como boquerones; el Cielo, una kermés sin obscenidades, adonde, con permiso del párroco, pueden asistir las Hijas de María. Este pueblo miserable transforma todos los grandes conceptos en un cuento de beatas costureras. Su religión es una chochez de viejas que disecan al gato cuando se les muere".

(Ramón María del Valle-Inclán, Luces de Bohemia)

Mejores cánticos

"No conocían otra manera de amar a su Dios que clavando a los hombres en la cruz. Pensaron vivir como cadávares y vistieron de negro su cadáver; hasta en su discurso percibo todavía el mal olor de las cámaras mortuorias... Mejores cánticos tendrían que cantarme para que aprendiese a creer en su Redentor y más redimidos tendrían que parecerme sus discípulos".

Duras palabras de Nietzsche, sobre todo la última frase. Pero era inevitable que alguien acabara escribiendo esto, si la idea de cómo operó la redención ha sido, durante mucho tiempo, la de una retribución penal, y Dios Padre un ser ávido de sangre para saciarse y así condonar la deuda. Todo una pintura macabra de las relaciones entre el Padre y el Hijo.
Sin embargo, Ratzinger ya sustituyó esos planteamientos en los años setenta (y con él muchos teólogos), al hablar del modo de ser de Dios, que es excesivo, y que se desborda en gracia y en acciones sorprendentes para nosotros. No hemos sido redimidos de ese modo porque así tuviera que ser (siguiendo a San Anselmo), sino porque así es Dios, y nunca podríamos haberlo previsto. Y esta sorprendente forma de ser de Dios nos llega como una noticia luminosa, como una ola que arrastra nuestras viejas vidas para ser convertidos en herederos de la luz. Y aquí nace el gozo y la paz. Y Nietzsche tiene que callarse.

Día de difuntos

“Somos el cuerpo de aquella Cabeza en la que se ha realizado ya el objeto de nuestra esperanza”.

(Agustín de Hipona, sermón 157, 3).

Jesús es primicia de la Resurrección, la vanguardia de nuestra herencia. Pero, si ser hombre es "ser en relación con otros", dice Karl Barth que "Cristo resucitado es todavía futuro para sí mismo". Cada muerte, después de Jesús, cumple las Escrituras, prepara la cosecha final. Y el otro lado se va poblando, en silencio y en luz, con un gozo secreto, a la espera de las trompetas.

El género del book



Si uno tiene un cuñado actor (bueno, dos), termina haciendo muchos, muchos retratos "de carácter". Es todo un género el del "book".

Música líquida

"Erik Satie es música para suicidas", decía el bueno de mi amigo Bellón, cierta tarde melómana y dispersa, hace años. Tiene gracia la idea, y no deja de tener razón. Satie, y también Ravel –su suite "Miracles", que descubrí por Cirlot–, y en general los impresionistas al piano, me envolvieron en una atmósfera liquida, colorida, cálida y caótica, mientras miraba láminas de Klimt, y la tarde –una tarde, hace ya muchas tardes– se iba poniendo en las paredes del Plantinar, allá en mi soltería.
Vuelvo a escuchar las Gymnopédies, la música con que se abre El Abuelo, de Garci, tan lenta, tan poco a poco, música para desaparecer dentro. Imagino al suicida, al que por fin ha decidido decir adiós, oyendo un disco de Satie. Está decidido, pero quiere escuchar la obra hasta el final, pues le parecería –a él que va a desafinar con todo, que va a romper las cuerdas del piano dentro de unos minutos– una falta de respeto, una quiebra imperdonable el hecho de apagar la música antes de que termine.
Pero, sin saber cómo, la música no termina. Sigue sonando el movimiento de la Gymnopedie, y luego Gnossiennes, sin acabarse el disco de pizarra. El disco de vinilo, el CD, el iTunes que de pronto se abre con 300 Gigas de disco duro, inabarcable. Y llega el alba, y la música sigue, líquida, y se confunde con el agua de la ducha, con el rumor de radios y batir de huevos. Habrá que ir a trabajar, piensa. Ya veremos mañana.

Una dura exigencia de más fe

"¿Qué tiene que ver la elegante basílica romana con el cristianismo? Es un simple mercado, sin modificaciones de relieve. ¿Qué tiene que ver la románica Iglesia-castillo de la Edad Media con la indefensión de Jesús? ¿Qué tiene que ver el fáustico asalto al cielo del arte gótico con el "cercano a la tierra y manso de corazón"? Y (si pasamos de largo el Renacimiento, con silencio contenido) ¿qué tiene que ver el esplendor barroco con la cruz desnuda? Muchos se alegran de que al cristianismo le haya faltado la voz desde entonces: menos mal. El cristiano se avergüenza de su pasado cuando lo contempla con ojos de "hombre moderno". (Las hordas que recorren Europa presurosas y ciegas, de monumento en monumento, no entran ya en la cuenta: son termitas de la decadencia).
Pero el cristiano no debería avergonzarse. Tendría que saber distinguir entre la fe y su expresión. La fe puede ser infinita, si ama: la obra es finita. La fe puede ser intemporal, la obra es temporal. Y la obra contiene en sí una llamada y una dura exigencia de más fe. Como la santa barroca extática, de húmedos ojos entornados: ¿Te has abandonado a Dios de forma que él pueda poseerte como a ésa? Tú, que apenas puedes contener la risa cuando oyes hablar de armonía, ¿has tenido, ni de lejos, el alma en disposición de reflejar la pureza de Palestrina o de Haydn?"

(Hans Urs Von Balthasar, Quién es cristiano. Ed. Sígueme, 2000. Pág. 20)

Pasando de largo –por hoy– las muchas vetas que abre este fragmento, me fijo en la condición exigente de la obra de arte (cristiano, en este caso). En su doble condición de finitud que expresa una infinitud, revela y oculta. Nos da la sed, y sólo un poco de agua. Para los gentiles, puede ser una experiencia extática contemplar un cuadro del Cinquecento. Para los cristianos, a menudo, una decepción, un "tampoco así eres Tú". Pero Balthasar va más allá con su pregunta retórica. Un más allá que al lector caprichoso (como un servidor) le suele poner incómodo.

Domingo tardísimo

El tema de amor de Blade Runner hilvana las pocas líneas que se divisan, desde el balcón, de las casas bajas del barrio. Es muy tarde, y no tendrías que estar chateando. Si al menos escribieras un poema... Pero sólo suena Vangelis, para acentuar un poco el cambio de estación, para invocar al otoño y exigirle que venga ya del todo, con jersey y abrigo y hojas sueltas crepitantes, y castañas asadas y frío y autobuses ceñudos (y los poemas en prosa de Adaldrida, dando su guión minucioso a tanta belleza cotidiana). Conversaciones en el aire de la Red, vertiginosas confidencias que se tragará el viento, que serán nada cuando se apague el ordenador, más cansado y con sueño y aturdido, preguntándome ¿qué ha sido de este día que se marcha, que se marchó hace mucho rato? Día de otoño caluroso, vergüenza de día de calor y ocio. ¿Cuándo llegará la intensidad esperada, la palabra precisa, la sonrisa perfecta? Dejemos esa tenue esperanza al lunes, y a los ángeles de la rutina. No todo llega cuando quieres. Pero, por favor, cuando llegue la maravilla, que mis ojos, cansados de nada, la reconozcan.

Teología matrimonial

ESPOSA

Con tu mirada tibia
alguien que no eres tú me está mirando: siento
confundido en el tuyo otro amor indecible.
Alguien me quiere en tus te quiero, alguien
acaricia mi vida con tus manos y pone
en cada beso tuyo su latido.
Alguien que está fuera del tiempo, siempre
detrás del invisible umbral del aire.


(Miguel d'Ors)

vocaciones

"Porque no tienen fuerza para ser de la naturaleza, creen ser de la gracia. Porque no tienen el coraje temporal, creen haber entrado en la inteligencia profunda de lo eterno. Porque no tienen el valor de ser del mundo, creen ser de Dios. Porque no tienen la audacia de escoger entre los partidos del hombre, creen haber elegido el partido de Dios. Porque no aman a nadie, creen amar a Dios.”

(Péguy)

Poesía, Play Station, y el asombro.

"Pero un poeta, o un aprendiz de poeta, ¿realmente entiende de poesía? Tendría motivos para preocuparse si dijera eso. No. El elitismo es tan pernicioso como el populismo. No hablemos de mayorías ni de minorías, todas inmensas, todas totalitarias como el mero concepto de “pueblo”. Hablemos de lectores, tomados de uno en uno. ¿Para quién es la poesía? En el fondo, para quien quiera acogerla, por más que ahora todos quieren acoger a la Play Station, y es muy natural, porque el hombre necesita de la maravilla tanto como del agua, y la Play Station ocupa hoy el lugar que en otro tiempo estaba destinado a Homero. Hay que dejar de desvelarse por si la poesía se lee mucho o poco. Eso es lo de menos. El rival natural de la poesía no es la novela, por favor, sino la play station. Todo hombre de bien, insisto, necesita asombrase. El hombre necesita estampar coches de carreras con la misma fe con que Homero estampaba a los aqueos de buenas grebas contra la melancolía que a veces se llamaba Troya. El hombre necesita sueños. La poesía a veces se los da".


(Leído aquí)

Acción y contemplación

Al final, la gran aventura es recibir, la actividad decisiva es la contemplación, la transformación mayor es ensanchar los cauces de la percepción, que se convierten en cauces de adoración. Adoración, y no gratitud, que también; la gratitud viene después y es una respuesta cabal. La adoración, sin embargo, es previa, y se confunde –en el tiempo– con la experiencia. Pedimos que se despierte nuestra capacidad de adoración, y manifestamos quererla.

El hombre de acción, el verdadero hombre de acción (no el activista, el ansioso prueba-todo), ha comprendido que necesita una forma más vigorosa, más elástica de adoración. Un movimiento contemplativo. Su actividad es una plegaria, nerviosa y dispersa quizá, pero sincera.

Retratos




Este "Retrato de un hombre bueno, al atardecer", por ponerle un título, aparece aquí como aportación a la serie de Toi, que comienza ahora.

De Wall-E a la eterna discusión sobre el Arte como un fin en sí mismo, etc

Valeee, también un post sobre Wall-Eeee

Al hilo de un post elogioso sobre Wall-E, quizá en la línea que apuntaba Suso, aunque sea un poco:

(Esto comentaba yo): "Toda esa enumeración de "valores" está muy bien, pero... no hacen buena -ni mala- una peli. Es buena porque es hermosa, por su belleza plástica, por su dinámica visual (esta expresión es un poco más cursi, ya lo sé), por, digamos, la gracia de sus maneras, y el detalle en los gestos, y el color y la textura y la sencilla emotividad a medias infantil a medias erótica de los dos robotitos. En fin, por motivos artísticos, que consiguen hacernos disfrutar. Los valores de amistad, etc, no hacen una peli, ni un cuadro, ni un poema, aunque se puedan "extraer" para una tertulia o charla aleccionadora. Tertulia o charla que no tendrán nada que ver con el cine, claro".

Quizá es un comentario un poco demasiado "el arte por el arte", pero no. Es que no comparto la idea de que una obra de arte es buena por que transmita unos valores, o un mensaje bueno.

Un detalle: es un logro descomunal que al espectador -y a las espectadoras en especial- les pueda resultar simpática una cucaracha. Milagros del cine.

Si supiera

Si yo supiera, como el gran Mesanza,
hacer versos de acero y firme roca,
y hacer de Europa el símbolo del alma,
y hacer que el alma duerma en las trincheras
en las afueras siempre, en los desiertos.
Si yo pudiera levantar la torre
que en mis sueños contemplo sobre el yermo,
y ver a la princesa ensangrentada,
a la doncella de las cicatrices,
en vez del tobogán de mis caprichos,
del catálogo oscuro de mis faltas
disfrazadas de gracia o biografía.
Si yo pudiera hacer el verso exacto
que fuera llave de los tiempos plenos,
del verano gigante y las montañas,
que tuviera la música del éxtasis,
y ningún anticlímax al final.
Si supiera decir esa palabra
que abre las puertas de la mina oculta,
para salvar las tardes que se fueron
para saber a dónde y hasta cuándo.

New York, New York (2)












Una selección más amplia la podréis ver en Fotobeades, en cuanto tenga tiempo de actualizarla.

Y no, no voy a escribir nada poético (con estas peanso fotos sería redundante)... al menos hoy.

New York, New York

Que sepa Suso (y todos ustedes) que mi ausencia bloguera no se debe a un estado flondingui de la persona cuelpo (la pereza, vamos), sino a estar de vacaciones con mi santa. En Nueva York, como adelanta el título del post. Allí hemos hecho la gran inversión en equipo fotográfico -en B&H- que el cambio de moneda, y mi maestro Toi, aconsejaba. (Si alguno quiere más datos técnicos, de cámara y accesorios, no tiene más que decírmelo). Como aperitivo del aluvión de fotitos que se avecinan, os pongo esta. Está tomada desde la esquina de nuestro hotel, en Broadway.

Clapton, Dylan, que viene y va

Dylan estupendo. Se le entendía más de lo que imaginaba. Tocó cinco o seis o siete de sus grandes éxitos más conocidos, y la banda sonaba estupenda, puro rockabilly con pedal steel guitar, acústicas, guitarras sin saturar, órgano (tocado por Dylan en una extraña postura medio erguida, dicen que no puede tocar la guitarra ya). Estuvimos en tercera fila, y, salvo por los seguratas pesaos evitando que hiciéramos fotos, y por dos que se quisieron colar por la cara, ha estado muy emocionante. Hizo el último bis (de dos) con Like a Rolling Stone, y aquello fue tremendo.

Mientras, sigamos pensando en Clapton, y atando cabos. Aquí uno de los mejores bluses que le he escuchado jamás a Mano Lenta: curiosamente un tema de Dylan en el treinta aniversario de la carrera musical del de Duluth. Viva YouTube.

Like a hurricane



Pues sí, también nos vamos a ver a Dylan. Esta tarde, pero más cerquita que Clapton: a Jerez. Mi madre lo ha visto un par de veces –mi dylanismo es por vía materna, igual que mi claptomanía por la paterna–, pero en cambio yo no me acerqué al auditorio de la Cartuja cuando vino en el 91, que era mi oportunidad. (Sí que fui a los del blues, B.B.King y to' la pesca). Esta ya no me lo perdía. Que el tiempo arrastrará a los cantantes y las canciones, y con los años los niños (los niños guays) me dirán: "¿Viste a Clapton? ¿A Dylan? ¿A B.B.King?. ¡Qué flipe!" Lo que no se creerán es que vi a Chuck Berry (será el domingo que viene, ya os contaré). Eso sí que es historia antigua del rocanrol, los pilares de todo, la chispa primigenia.

Calma chicha

Levantarse una mañana y comprobar que todo está igual que ayer; no demasiado calor, sólo unos treintaytantos grados, que ya desde las nueve impregnan la acera, dando a nuestros músculos la excusa para no hacer mucho, para permanecer en medio de una ordenada molicie que nos conduzca sin sobresaltos hasta la noche, al dulce tinto de verano de las terrazas. Vigilados por vencejos y murciélagos, guardia aérea del descanso sin cansancio, este clima propicia una filosofía de salón –perdón, de terraza–, perezosa y no infeliz. Tampoco feliz, pues la misma fuerza que se consume en la intensa dicha, en la exultante música o el verso ígneo, en el terrible amor o la exaltación entre amigos, es la que sirve para el desgarro y la melancolía. La misma leña en distinto fuego. Si queremos serenidad epicúrea, si pactamos con el diablo tener unos gramitos de ataraxia, de jardín plácido por las arterias siempre, será a costa de la dicha. Moderarse, madurar, es entregar un poco el alma, para poder vivir, para poder respirar, sin muchos ansiolíticos. Pero con la esperanza de que la recuperaremos toda, como en una casa de empeños comprensiva, de dueño generoso y sorprendente.

(Dedicado al insaciable Suso)

Música terrenal

Aquí tenéis el resultado de bichear unos minutos por la Red, enterarte rápidamente cómo convertir mp4 a mp3 desde el iTunes, registrarte en Goear.com, subir tu archivito, y luego dejarlo aquí para vosotros, oh amantes de la música, oh lobos tristes o alegres de las noches ociosas del verano.

(nota: la voz que canta esta tonada melancólica es mía, y el primer solo de guitarra también. Aunque el bueno bueno es el último, a cargo del gran Carlos Abad)

La voz de Mesanza

Gracias a Enrique Baltanás, me entero de que la Fundación Juan March ha colgado todas las conferencias, en audio, que se han dictado durante los últimos treinta años en su sede. Inmediatamente, he buscado esta de Martínez Mesanza, que es un recital. Tengo el texto de la conferencia sobre su "poética", al igual que la de Eloy Sánchez Rosillo, desde hace unos años. También, como el recital de Eloy, se pueden encontrar con el buscador de la página. Dios bendiga a internet.

Lluviahide Clapton



Ya hemos vuelto de la Meca. Hemos tocado la piedra sagrada. No sin haberlo merecido tras una purificación por el agua: nos estuvo lloviendo encima como en una prueba de Humor Amarillo, con momentos grotescos (desaguaban el toldo del escenario, y nosotros, en primera fila, recibíamos la tromba). ¡Primera fila! Aquí tenéis la prueba –muda, no sabía que la camarita de fotos no recogía audio– de nuestra heroica posición.

Lo que significó para nosotros no podemos narrarlo. Que lo hagan las imágenes que iré colgando, porque hay que cosas que el teclado no puede, no debe escribir.

Mañana, Dublín, pasado Malahide, y allí la Gloria

Como dije, mañana salgo para Dublín, a ver al mano lenta. Clapton no es Dios, como decían las pintadas, pero fue tocado por la Gracia, y es un superviviente. Así que este fin de semana vamos de peregrinación, al corazón de la dicha, en torno a tres acordes inagotables, plenos. No digo más porque me comen los nervios.

El sur y la ceniza

Recomendación el mes -y del trimestre-: este estupendo libro de poemas de Pablo Moreno Prieto, que no tiene nada de ceniciento, y que presenta un discurso abierto, esperanzado, humilde y sencillo. Una chimenea en una casa de la sierra, en torno a la cual nos sentamos a gusto, y pensamos, y vemos nuestra vida como un tránsito misterioso y doliente, y sonreímos, sin embargo.

Aquí, reseña.

Poeta-librero

Me acaba de llamar mi tía Marijose para contarme una anécdota: estaba leyendo la biografía del primer Cernuda, escrita por Antonio Rivero Taravillo, y en un pasaje en el que describe la vida del poeta en madrid, cuando trabajó en una librería, Rivero Taravillo enumera a unos cuantos "poetas libreros", como... ¡Jesús Beades! Así que mi tía, ojoplática, no ha cesado de dejarme mensajes en el teléfono fijo, para contarme la gracia. Lo que pasa es que le faltan pilas (al teléfono), y no había escuchado el mensaje. Por fin me localiza en el móvil y me cuenta que salgo en la página 185 de ese libro. Así que: Antonio, te has ganado la publicidad gratuita.

Quizá deba añadir que lo de "librero" se refiere a mi breve labor como dependiente en Casa del Libro de Sevilla, cuando la dirigía el propio Antonio Rivero.

(También he recibido llamadas, otros años, por mi aparición en las diarios de García Martín, y Andrés Trapiello, pero me hacen menos ilusión).

Foto dedicada



Esta foto la hice desde el coche de Juan José Fernández Cerero, mientras él conducía y ambos íbamos a un concierto de jazz moderno, al que no llegamos a tiempo. Todo terminó en caracoles y cervecita por la Alameda. Si no fuera por esos ratitos...

Texto sin contexto

"La idea de la inmortalidad del alma se ha de abolir sin contemplaciones como algo que se opone de la manera más radical al pensamiento bíblico".

¿Quién escribió esto?


* Actualización y RESPUESTA: Joseph Ratzinger, en "Escatología".

Tarde y descenso

Domingo por la tarde, como siempre. La luz, la luz cantada tantas veces, como hilillo que entra por una chimenea de la sierra, y da justo en el leño solitario, apagado, ya tibio el mes y el corazón descalzo. A veces, la luz desciende como diciendo: no hace falta, en este momento, redención. Sólo respira, descuídate, camina. Y late el corazón sin prisa, y nos vamos por la luz hacia la noche calma. Hacia el sofá y las zapatillas viejas. Hacia la sopa y el desandar lo andado, hacia la cama abisal, acogedora, nueva. Un descenso sin consciencia, un remansado final para la jornada infinita. A veces, uno se cansa de juzgarse tanto. Necesita dormir, soñar muy poco, perderse hacia dentro. Y que el mundo gire sin nosotros, qué alivio.

Mayo. Locos.

Mayo aparece y nos vuelve locos. El calor reina, de pronto, con mano firme y derrite, acelerado, el asfalto y las cabezas, que cuelgan líquidas sobre las barras de los bares, como relojes dalinianos. Nos arrastramos a nuestras cosas cotidianas, con caras lánguidas de cuadro barroco, como santa teresas sin éxtasis, pero con la misma mirada doliente y equívocamente erótica. De pronto, el viento cambia, como en Mary Poppins, y bajan los termómetros con sus voces de mercurio, riéndose de nosotros: "qué os habéis creído, todo cambia, nada es seguro", y los pañuelos de papel danzan sobre las aceras, los lunas de los coches se empañan, y la luna nos mira y se sonríe. Sacamos del fondo del armario ese jersey fino que guardamos antesdeayer, y vamos cerrando las ventanas. Las corrientes son muy peligrosas, dice la abuela. Las campañas de mayo se congelan en el tiempo, en el ánimo. Y esperamos la llegada redentora de un poema, de una llamada de teléfono, del calor de algún modo que le falta a nuestras manos. Locos, locos. Desconcertados, con los recuerdos veraniegos a medio sacar del cajón, con las bermudas mirándonos en silencio, sin saber qué hacen sobre la cama. Mayo marcea, y nosotros, febreriles, no vemos el momento de ir a la playa, abrir los poros y respirar la vida, ya del todo, con gaviotas y vino, con sandalias perezosas. La buena vida que se escapa tanto, como la zanahoria del burro. Allí, allí. Y nosotros aquí. Locos.

Menos mayo

A J.M.M.


En mayo cuántas cosas me hacen falta.
El tiempo, como sangre, se me agolpa
ante los ojos del mirar inquieto.
Lo que me gusta más de mayo ardiente,
es que no pienso en mayo, ni lo añoro.
Sólo soy una estatua, apenas viva,
los pájaros se acercan y me tocan,
para marcharse luego. Yo me quedo
en este cementerio de azucenas,
en que me hacen falta tantas cosas,
en que me falta todo menos mayo,
ante los ojos del mirar inquieto.

21 de junio, Malahide Castle

He visto Dublín, una estación con lluvia, un camino con guijarros y colillas hacia la pensión escueta. Bruma desapacible, no como en las escenas irlandesas soñadas en Sevilla, con calor y tapa de caña de lomo, no como los cuentos o la música que impregna la tierra de Inisfree. Pero vamos a otro sitio. Al fondo aparecerá el castillo de Malahide, radiante en la distancia, con un sol imprevisto sobre el equipo de sonido. Ya la turba se agolpa frente a la torre del homenaje, porque esa tarde va a ocurrir algo. Nadie será el mismo cuando regresemos. El tren, el taxi, el avión hacia la rutina, a toda prisa. Pero antes... No puedo aún imaginarlo. Suena Crossroads al fondo, y me tiemblan los dedos mientras miro mi entrada.

Seguimos en el Sitio


Recuerdo Los Papeles del Sitio, enlazado a la derecha de la página. Tienen títulos fabulosos, como el de "Escolios escogidos" de Nicolás Gómez Dávila, del que he copiado esta selección, sobre su carácter "reaccionario", de otra web:

«Los reaccionarios les procuramos a los bobos el placer de sentirse atrevidos pensadores de vanguardia»
«El reaccionario no es un pensador excéntrico, sino un pensador insobornable»
«A la tentación de estar de moda sólo escapa el reaccionario»
«Ser reaccionario es haber comprendido que a una verdad no se debe renunciar simplemente porque no tiene posibilidades de triunfar»
«La raíz del pensamiento reaccionario no es la desconfianza en la razón, sino la desconfianza en la voluntad»
«La objeción del reaccionario no se discute, se desdeña"

Así que: a comprar, que hay que activar el consumo, y levantar España.

Jacarandas 2008

Alfómbrense las calles con albero disperso, apenas unas hojas que el viento hace bailar sobre la acera caliente, el aire licuado, la parada de autobús más desierta que un desierto en un sueño de soledad, de esos que angustian. Gentes que caminan a cámara lenta. Por dentro, como a través de agua, una canción antigua, clavada en la carne del corazón como una bandera derrotada y para siempre, mientras camino por las calles que tienen, que no tienen, albero disperso, y las hojas me golpean las piernas, como acariciando, indiferentes, y el plástico de un flas de fresa se escurre hasta la alcantarilla, y estamos sentados en la parada del autobús.
Arriba, sobre mí, mientras espero el 25 (hace años que no pasa, pues no hay nadie en la ciudad, ni a cámara lenta), ondean las hojas pintadas de cera color violeta, color morado, color de sueño espeso de la siesta antigua. Siesta a los diez años, mientras todos ven la tele en la duermevela de la sobremesa. En esa siesta sueño con una jacaranda, enorme, y la jacaranda es una colcha mullida que me arropa, y ya no hace calor, sólo hay un viento de fondo, canción de fondo, gentes que caminan a cámara lenta pero que no están. Algún día seré una jacaranda, y seré hermoso, y todos los poros de mi piel, todas mis atribuladas células cantarán renacidas el cántico perenne de la juventud crómatica, de las piscinas luminosas. El cántico de la jacaranda, que canta porque es joven y es eterna. Digan lo que digan los poetas.

A treinta grados

A treinta grados a la sombra te querré con sed. Te querré con sudor y con dolores de cabeza, con bostezos a destiempo y con las moscas, golosas, juguetonas, de Machado, que hacen tanto la puñeta en la tarde lenta y espesa, entre libros y trabajos y prisas y no saber qué hacer en este anticipo de verano. El verano debería ser verano, en su momento, con trigales de fondo, horizontes licuados sobre el asfalto, piscinas secretas, ya tan alto el sol sobre el horizonte del extrarradio, y los aires acondicionados bramando su infeliz letanía del crepúsculo. Pero no esto, este anticipo desconcertante, este pastoso fluir de los minutos tontos. Perder el tiempo, no hallar cosa en qué poner los ojos que no sea recuerdo de tareas pendientes. Pero te querré. Te querré, te quiero también con treinta grados, con cuarenta, con fiebre o con sudor o con delirios torpes, como éste. Viene la noche como una suave tregua. No sé para qué mandé mi chaqueta blanca a la tintorería. Total, ya vamos en mangas de camisa por la calle. Lo mejor es que ya han llegado los caracoles.

Bis


"Puede que Dios le diga al sol cada mañana: "Vuelve a hacerlo"; y a la luna cada noche: "Hazlo otra vez". Puede que no sea por una especia de necesidad automática que todas las margaritas sean iguales, sino que Dios las haga una a una y nunca se haya cansado de hacerlas así. Acaso El tenga un anhelo eterno de infancia; pues nosotros hemos pecado y hemos envejecido, pero nuestro Padre es más joven que nosotros. Puede que la repetición en la naturaleza no sea una simple recurrencia, sino un bis teatral...".
G.K. Chesterton, The Ethics of Elfland, Orthodoxy.

(La foto, esta vez, la he tomado desde la azotea, y no desde el balcón)

La luna llena sobre los tejados

La luna llena sobre los tejados, sobre las antenas parabólicas, mirando el mundo con sus ojos de arena. Su luz nos hiere y en su rostro vemos los rostros de otras primaveras, la luz de nuestras vidas, pálida, débilmente iluminadas, un segundo, antes de desaparecer, antes del sueño. Su luz bajo la que escribimos, amamos, olvidamos. Su luz que no es la suya, sino de otra luz superior que no vemos ahora, porque es de noche. Porque estamos en medio, siempre en medio, obstruyendo la luz, con nuestra confusa materia giratoria, ruidosa y abundante. Diosa de mis noches alegres, de mis madrugadas tristes. Diosa mediana de abril, ampáranos ahora, cuando estamos frente al televisor, apagados y mudos. Ahora que muchos callan, y duermen, y yo escribo, confusa materia giratoria, inquieta.

De cuando en cuando

"El hombre ha nacido para pensar; así que nunca está sin hacerlo; pero los pensamientos puros que lo harían dichoso, de poderlos sustentar siempre, le fatigan y abaten. Es una vida uniforme a la cual no puede acomodarse; le son necesarias mudanzas y acciones; requiere enfín pasiones que le agiten de cuando en cuando, de las que siente en su corazón fuentes tan vivas y tan profundas".

(Pascal, Discurso sobre las pasiones del amor)

Así, los cuarentones y cincuentones –o cuarentonas y cincuentonas– que, de pronto, se compran una Harley Davidson, abandonan a su cónyuge y se marchan con una joven belleza recién adquirida ¿o no? ¿o no hay que irse tan lejos para aplicar este texto? Cuando compramos una tele nueva (guitarra, coche, o lo que sea), también estamos conjurando estas fuerzas que nos arrastran, esta dinámica loca que no sabemos a dónde apunta. Ya lo dijimos en otro lado: nuestro consumismo es espiritual, simbólico.
Tengo la esperanza de que sean la Poesía, "con sus ojos de huérfana marina", y la Música, con su verdad intangible, las que me agiten de cuando en cuando. Y que las fuentes sean tan vivas y tan profundas.

Clarísima al teléfono

Vuelve Clara, que con clara luz la tempestad serena. Sus informes teleoperantes son güenísimos, pero hemos de animarla a que se estire y nos escriba más, que material debe sobrarle. Ea, a comentar.

Nuestro balcón y Henry Purcell

(Homenaje a Toi, maestro y amigo, que está reformando su web).

Entre un compromiso profesional y otro, saco un momento para fotos por gusto. Lo que muestra mi balcón es uno de mis motivos favoritos, el atardecer urbanita, como los lectores de este blogg ya saben:





(Nota para aficionados: la segunda fotografía no es posterior en el tiempo, como parece indicar la luminosidad, sino anterior. Cosas de la velocidad y la apertura de diafragma).

Estas otras sí que son de un reportaje que me encargaron para el "Dido y Eneas", de Henry Purcell, representado por el Coro de la Univesidad de Sevilla:




Apuntes pascuales

Respuesta a una encendida felicitación pascual:

"¡FELICIDADES TAMBIÉN PARA TI! Incontables tesoros nos aguardan al otro lado del sepulcro abierto, en el hueco dejado por Cristo, que es el mundo".

Y la Pascua siempre estará en sordina, por las sombras de esa oquedad, mientras aguardamos la Parusía. Leo en el diario de Bloy:

"27 de febrero. Martes de carnaval. "Revolución" en el Yonne. Algunos mequetrefes agitan este departamento, donde no cesan de vociferar como monstruos, en la ciudad y en el campo: "¡Abajo la Patria!", clamor que haría fácilmente de mí un homicida. Es extraordinario que un país esté gobernado, hipnotizado, enfurecido, enloquecido por un grupo de necios que tienen la escoria y que piensan ocultarla bajo un sofisma de mala calidad".

Como consuelo, como loriga, y como alimento, una historia inacabada.

Los Walkman, el gran grupo de pop-rock, va ampliando su web



Así van las cosas, vertiginosas. Nuestro santo patrón, Naranjito, está tutelando nuestro revival musical, con gran éxito de crítica y público. En Barbate el concierto fue estupendo, sintiendo el calor del público, y la salada brisa. Dentro de poco colgaremos audio y video en la web, para deleite del respetable.

Enlazo el fuego

Como mi Rocío no sabe enlazar en su blogg -o a lo mejor su navegador no es compatible, como me pasaba a mí con Safari-, aquí enlazamos con todo el bombo y el platillo convenientes, el poema que ha publicado en la revista Perkeo. ¡Cuidado, que quema!

Retrato de muchacha en un concierto




fotografía: Jesús Beades.
http://www.fotobeades.com/

DAFNE

Es esta tarde de miseria y humo.
Es esta tarde de azahar perdido,
de remontar el cuerpo como un fardo
de carne y crisantemos condenados,
de sueños torpes y entrevista gloria.
Es esta tarde la que me condena
al triste humo de mis cosas siempre,
que no ven más allá de sus raíces,
atada al suelo por amor escaso
en esta tarde de miseria y humo.
Atada al suelo por un miedo innoble
a dar un paso más hacia un abismo.