Gloria in excelsis Deo

Gracias, Señor de los Abismos, Señor del Gozo y del Vértigo, por el solo que hace Clapton en "White Room", en el disco "24 nights". Sé que te lo he dicho más de una vez, y de dos. Pero por si acaso.

Una conversación interminable

La conversación sobre cuestiones teológicas ha llegado a ser algo tan frecuente, en este blog y en otros amigos, que ha desbordado los márgenes cotidianos de Di Amigo y Entra, y ha desembocado en una taberna, como no podía ser de otro modo. Así que ahí nos tienen, a unos cuantos locos (aún no aparecen todos, pero llegarán, de los que se han juramentado) para charlar sin medida. Inclinados sobre la espuma de una cerveza Dickensiana, de una pinta Chestertoniana, con la velocidad de la luz y de la red instantánea, con el latir del corazón.

Momentos

Estoy, justo ahora, en uno de esos raros momentos en que la ansiedad –la residual, perenne y de fondo, esa otra piel– se marcha un rato por la ventana. Aquí, oyendo la música "para desaparecer dentro" del blogg de Toi, con una temperatura suave, en camiseta, fumando la pipa de la noche (la pipa de la paz). A esta hora última en que empiezan a inaugurarse nuevas andaduras intelectuales con los compañeros de siempre, y otros nuevos (tendréis noticias pronto). Ahora no chocan dentro de mí los vectores de fuerza, que tironean durante el día cada uno hacia sí: las guitarras me piden más (de hecho, son un harén), la mirada se me llena de fotos y más fotos, y la poesía late, por dentro, como invisible presencia y reproche (¿adónde vas, so loco? Quédate conmigo, que anochece).
Hay momentos, raros, que bien pueden ser recibidos como heraldos. Que resbalan como el rocío de las uralitas de los tejados, "en el frío turno que precede al alba", y despliegan sus alas de escarcha, y se van. Y dejan el rastro de una paz sin nombre, más allá de todas las contradicciones. Abro mi mano, que por un momento esta vacía, y lo agradezco. No todos los domingos iban a terminar mal.

PLEGARIA POR LA LUZ SONORA

(Homenaje a E.S.R.)

La luz de media tarde juguetea
por los tejados y las buganvillas. Cuando
apetece salir al parque un rato, y las gaviotas
se enredan un momento en la memoria
(con sus chillidos contra el acantilado
del verano feliz, pleno, y distante),
sopla una leve brisa sobre las uralitas,
sobre el balcón que trae gotas de oro,
y ya todo se amansa en sombras leves.
Viene, de pronto, un aire
como de medianoche desabrido
y los colores callan su encendida
conversación de ocres y de rojos.
La paleta se enfría sobre las casas grises,
se dibuja un ladrido, muy al fondo
del horizonte azul de niebla y sueño.
Mejor quedarse en casa, en el despacho.
Ni escribir, ni pensar. Encuentro entonces
un libro de poemas en la mesa.
Y pasan los minutos como ásperas
hojas de plomo y sal sobre la noche,
y son muchas las horas y el insomnio de acero.
Al rato, me detengo en unos versos:
podía oír la luz: se escuchaba allí arriba
como un rumor de enjambre laborioso
.
Y brota la oración, como hace siempre,
desde un pozo profundo, que hace un rato
no se encontraba allí. Y ruego al cielo,
por los sordos del mundo, por este sordo a solas.
Que el mundo y su belleza derribe estas paredes,
que el Dios que habita en esta luz callada,
que el Dios de Eloy Sánchez Rosillo venga
a cantar su canción, y yo la escuche.
Y la escuchemos todos.

Sola fide

"El muro --así lo dice Carta a los Efesios-- entre Israel y los paganos ya no era necesario: es Cristo quien nos protege contra el politeísmo y todas sus desviaciones; es Cristo quien nos une con y en el único Dios; es Cristo quien garantiza nuestra verdadera identidad en la diversidad de las culturas, y es él el que nos hace justos. Ser justo quiere decir sencillamente estar con Cristo y en Cristo. Y esto basta. Ya no son necesarias otras observancias. Por eso la expresión "sola fide" de Lutero es cierta si no se opone la fe a la caridad, al amor. La fe es mirar a Cristo, encomendarse a Cristo, unirse a Cristo, conformarse a Cristo, a su vida. Y la forma, la vida de Cristo es el amor".

Aquí, texto completo del Papa.

Envidia

Qué rayo de luz, entre tanta espesa, oscura, sangrienta sombra.

Mona se queda

También se podría titular este enlace-post: "el arte por desplumarte", como diría el amigo Enrique.

Apabullante cita que nos brinda Cerero. Si no es apócrifa, es un pelotazo. En el cristal que nos separa del rey desnudo.

Gatos disecados

"La miseria del pueblo español, la gran miseria moral, está en su chabacana sensibilidad ante los enigmas de la vida y de la muerte. La Vida es un magro puchero; la Muerte, una carantoña ensabanada que enseña los dientes; el Infierno, un calderón de aceite albando donde los pecadores se achicharran como boquerones; el Cielo, una kermés sin obscenidades, adonde, con permiso del párroco, pueden asistir las Hijas de María. Este pueblo miserable transforma todos los grandes conceptos en un cuento de beatas costureras. Su religión es una chochez de viejas que disecan al gato cuando se les muere".

(Ramón María del Valle-Inclán, Luces de Bohemia)

Mejores cánticos

"No conocían otra manera de amar a su Dios que clavando a los hombres en la cruz. Pensaron vivir como cadávares y vistieron de negro su cadáver; hasta en su discurso percibo todavía el mal olor de las cámaras mortuorias... Mejores cánticos tendrían que cantarme para que aprendiese a creer en su Redentor y más redimidos tendrían que parecerme sus discípulos".

Duras palabras de Nietzsche, sobre todo la última frase. Pero era inevitable que alguien acabara escribiendo esto, si la idea de cómo operó la redención ha sido, durante mucho tiempo, la de una retribución penal, y Dios Padre un ser ávido de sangre para saciarse y así condonar la deuda. Todo una pintura macabra de las relaciones entre el Padre y el Hijo.
Sin embargo, Ratzinger ya sustituyó esos planteamientos en los años setenta (y con él muchos teólogos), al hablar del modo de ser de Dios, que es excesivo, y que se desborda en gracia y en acciones sorprendentes para nosotros. No hemos sido redimidos de ese modo porque así tuviera que ser (siguiendo a San Anselmo), sino porque así es Dios, y nunca podríamos haberlo previsto. Y esta sorprendente forma de ser de Dios nos llega como una noticia luminosa, como una ola que arrastra nuestras viejas vidas para ser convertidos en herederos de la luz. Y aquí nace el gozo y la paz. Y Nietzsche tiene que callarse.

Día de difuntos

“Somos el cuerpo de aquella Cabeza en la que se ha realizado ya el objeto de nuestra esperanza”.

(Agustín de Hipona, sermón 157, 3).

Jesús es primicia de la Resurrección, la vanguardia de nuestra herencia. Pero, si ser hombre es "ser en relación con otros", dice Karl Barth que "Cristo resucitado es todavía futuro para sí mismo". Cada muerte, después de Jesús, cumple las Escrituras, prepara la cosecha final. Y el otro lado se va poblando, en silencio y en luz, con un gozo secreto, a la espera de las trompetas.