PLEGARIA POR LA LUZ SONORA

(Homenaje a E.S.R.)

La luz de media tarde juguetea
por los tejados y las buganvillas. Cuando
apetece salir al parque un rato, y las gaviotas
se enredan un momento en la memoria
(con sus chillidos contra el acantilado
del verano feliz, pleno, y distante),
sopla una leve brisa sobre las uralitas,
sobre el balcón que trae gotas de oro,
y ya todo se amansa en sombras leves.
Viene, de pronto, un aire
como de medianoche desabrido
y los colores callan su encendida
conversación de ocres y de rojos.
La paleta se enfría sobre las casas grises,
se dibuja un ladrido, muy al fondo
del horizonte azul de niebla y sueño.
Mejor quedarse en casa, en el despacho.
Ni escribir, ni pensar. Encuentro entonces
un libro de poemas en la mesa.
Y pasan los minutos como ásperas
hojas de plomo y sal sobre la noche,
y son muchas las horas y el insomnio de acero.
Al rato, me detengo en unos versos:
podía oír la luz: se escuchaba allí arriba
como un rumor de enjambre laborioso
.
Y brota la oración, como hace siempre,
desde un pozo profundo, que hace un rato
no se encontraba allí. Y ruego al cielo,
por los sordos del mundo, por este sordo a solas.
Que el mundo y su belleza derribe estas paredes,
que el Dios que habita en esta luz callada,
que el Dios de Eloy Sánchez Rosillo venga
a cantar su canción, y yo la escuche.
Y la escuchemos todos.

7 comentarios:

Ángel Ruiz dijo...

Es un gran poema, ¡gracias! Me ha dado un escalofrío al leerlo, pero no es sólo eso, es más, es un poema muy bueno.

Rocío Arana dijo...

Pienso lo mismo, el final es tremendo, demoledor. ¿Era ese el que me ibas a leer por teléfono? Me quedé con la prfomesa en los labios, esperando versos telefónicos.

suso dijo...

No entiendo de poesía, aunque me gusta leerla, y lo que me gusta, pues me gusta- sin criterios formales.

Tiene versos que llegan muy dentro "Y ruego al cielo,
por los sordos del mundo, por este sordo a solas".
Ma tocao,¡tuché!.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Peaso de poema, Beades!

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muy hermoso, Jesús. Me pregunto si no quedaría mejor, o a mí me lo parece, con el último verso así: "Y yo la escuche y la escuchemos todos." (en eco del anterior). Sólo es una sugerencia. Tal como está me gusta mucho.

Anónimo dijo...

por alguna razón no me suena bien la parte de ..."no se encontraba allí", parece que rompe el ritmo del poema.¿puede ser?

E. G-Máiquez dijo...

Es un gran homenaje porque no se queda en los dos versos (la joya de Oír la luz, los que le dan título) sino que sigue la música de Eloy y su trayectoria, y hasta una sombra de su Leopardi. Tiene razón Suso con el acierto del sordo a solas. El final es puro Beades. Muy sabio y buen poema.