Fauré, Melisande, Chesterton, y la tristeza.

Traduciendo un poema de Chesterton, que hace mofa de la tristeza de algunas obras líricas, doy en esta música de Fauré, que tiene todo este recorrido. La canción de Melisandra, dice Chesterton, is a very weary song and a dreary song, y The song of the Raven Never More has never been called a cheery song,. Así que me pongo a Fauré, y a Sibelius también, mientras me parto de risa haciendo mi versión.

Dedicatoria de Vicente Sabido

Dice Enrique García-Máiquez, en su reseña a la antología titulada "Amor", del poeta recientemente fallecido Vicente Sabido, que este me dedica un poema del volumen. No lo sabía, no tengo la antología. Sólo crucé un par de cartas con él hace muchos años; el otro día puse foto en Facebook de las dedicatorias autógrafas que tengo de sus libros (que me envió, generoso, como correspondencia a mis primeros poemas). Admiro muchísimo sus versos, como sabéis, y la noticia de su muerte me produjo una mezcla de simpatía y pena, de cariñosa nostalgia. Ahora llega este detalle, como de ultratumba, y me impresiona que alguien pueda ser tan considerado con un chaval que vive en otra ciudad, que casi no se entera de la dedicatoria, que está en babia. Pero su gesto ha traspasado una extraña frontera, al producirse así. Y queda en el aire como un halo mágico, como un guiño ligero que otorga luz, un poco más de luz (la suficiente) a la tiniebla de la edad madura. Gracias, Vicente, siento no haberte podido dar las gracias antes.