La ventana dual

Por la ventana de mi estudio veo caer la tarde. Cae como en cualquier poema, es decir, de modo lírico, con tres o cuatro franjas, convenientemente colocadas, de nubes azules y rojas. Y vencejos que danzan en el aire de este casi julio, tibio y feliz. El fragmento de calle que veo me acompaña desde siempre, el íntimo Nervión de mis veranos (y disculpen el endecasílabo, que no les autorizo a utilizar).

Cuando se está enamorado, es terrible pensar en la fugacidad del mundo, en el tiempo implacable. En cambio, cuando suceden terribles desgracias, como la traición a la Patria, es consolador pensar en la fugacidad del mundo, en el Juicio de Dios, que todo pondrá en su sitio.

Qué terrible, qué consolador paisaje el de mi ventana.

Saludos en el aire

Oh, amigos, gloria del apolíneo sacro coro, blogueros a quien quiero sobre todo tesoro...


Volveré pronto, me estoy tomando unas vacaciones (es decir: estoy trabajando), y no me resulta fácil acceder a internet, y, cuando puedo hacerlo, prefiero leer la Comedia. Pero volveré.

De momento os recomiendo (perdón por no enlazar, estoy en un MacIntosh, y no navego bien), un super-blog sobre el amor:

susomendive.blogspot.com: ¡Qué barullo en la herida!

Dice mejor -aunque con más palabras- lo que pienso sobre el espinoso asunto (vale, peña, también grato asunto), del amor.

Hasto pronto.

NOSOTROS LOS CAMELLOS


La Iglesia no pregunta a los que se van a casar por su amor presente, que, por mucho que sea, es embrionario o "incoado", sino por la intención con la que acuden al Sacramento. Pues amarse, más que un requisito, situado en el presente, es la tarea del matrimonio, que se desplegará en el futuro como un mapa.

Y esa tarea es el ojo de la aguja. Nosotros, los camellos.

matrimonio por amor

Como decía nuestro amado Lewis, pretender que el único motivo lícito de matrimonio sea el "amor", sería condenar toda nuestra estirpe, que lleva milenios casándose por motivos tan espúreos como la reverencia a los padres, la búsqueda de la fertilidad, la creación de un hogar, el deseo sexual, la fidelidad a Dios. Y el sentido común. El "matrimonio por amor" sólo lleva de moda un par de siglos (y en continua metamorfosis) .Y sólo en occidente.

EL DESAYUNO

Una lectora de mi blog (que se casó con Enrique), ha hecho que recuerde hoy los versos octavo y noveno de este poema de Luis Alberto de Cuenca. A veces, ellas lo dicen todo con muy pocas palabras. Por eso se impacientan con nosotros, las pobres.





El desayuno
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

(El hacha y la rosa, 1993)

Veni Creator Spiritus

Veni Creator Spiritus
Veni, Creator Spiritus,
mentes tuorum visita.
Imple superna gratia
quae tu creasti pectora

Qui diceris Paraclitus,
Altissimi donum Dei,
fons vivus, ignis, caritas,
et spiritalis unctio.

Tu septiformis munere,
digitus paternae dexterae,
tu rite promissum Patris,
sermone ditans guttura.

Accende lumen sensibus,
infunde amorem cordibus,
infirma nostri corporis,
virtute firmans perpeti.

Hostem repellas longius,
pacemque dones protinus,
ductore sic te praevio,
vitemus omne noxium.

Per te sciamus da Patrem,
noscamus atque Filium,
teque utriusque Spiritum
credamus omni tempore.

Deo Patri sit gloria,
et Filio qui a mortuis
surrexit, ac Paraclito
in saeculorum saecula.
Amen
(Ver traducción en los comentarios)