Nuestro bautizo en Ambos Mundos (ahora sí)

Ya con mi flamante Ubuntu instalado (adiós, Windows, adiós... snif...), aquí tenéis una gesualdada entusiasta. La segunda parte del artículo es la más apasionada o personal, y la primera la más informativa o divulgativa. Pero me parece un modo simbólico de empezar en Ambos Mundos, con un deslumbramiento del que ya hablamos en su día. La próxima irá sobre guitarristas eléctricos: Joe Bonamassa y John Mayer. Y el artículo de Rocío Arana, que también se estrenó en Ambos Mundos hablando de blogs literarios.

Faemino, Cansado, y Chagall.

Fuimos a Madrid -una vez vacío de chestertonianos- por dos motivos: ver a Faemino y Cansado en el teatro Alcázar, y al día siguiente la exposición de Chagall en el Thyssen. Dos satisfacciones dos, por motivos diferentes, pero ambas intensas y largamente esperadas. Con Faemino y Cansado nos reimos como siempre, pero en vivo, el teatro a rebosar -¡un lunes!-; hace unos meses me estaba yo diciendo "¿actuarán todavía estos dos?" Pues de que sí. Lo de Chagall... He de aclarar que a mí el Síndrome de Stendhal me ataca bien pronto. Suelo ir al Museo del Prado y estar mirando durante un rato un cuadro, o dos, a lo sumo cuatro (El Cristo de Velázquez, las Meninas, algún Goya, el Jardín de las Delicias...) y luego me marcho corriendo a una cervecería -preferiblemente la taberna Dolores, que me descubrió Jaime García-Máiquez-. Esta vez aguanté mucho más, pasamos de Chagall en Chagall, flotando entre cabras, violinistas, rabinos violinistas, y cabras violinistas, y recién casados a los que regalan gallos. Y cabras. Nos compramos -no el catálogo, por la tiesura- sino unas laminitas y postales para nuestro horrorvacuístico piso. Y resulta que aún quedaba media exposición en la Fundación Cajamadrid. Ya iremos otro día, o no, que hay que irse a comer, y luego al tren. Estas son nuestras escapadas madrileñas, culturetas, pero no demasiado. Más que nada, para tener algo que contar aquí.