Día de difuntos

“Somos el cuerpo de aquella Cabeza en la que se ha realizado ya el objeto de nuestra esperanza”.

(Agustín de Hipona, sermón 157, 3).

Jesús es primicia de la Resurrección, la vanguardia de nuestra herencia. Pero, si ser hombre es "ser en relación con otros", dice Karl Barth que "Cristo resucitado es todavía futuro para sí mismo". Cada muerte, después de Jesús, cumple las Escrituras, prepara la cosecha final. Y el otro lado se va poblando, en silencio y en luz, con un gozo secreto, a la espera de las trompetas.

2 comentarios:

SusoAres dijo...

"(...), y al otro lado
del vivir, (...)
(...)
al quedarnos vacíos de nosotros
vamos resucitando sin saber".
(Jose Mª Valverde, Poesías reunidas)

Cada vacío aquí es plenitud allí, "al otro lado", cada muerte, vida, cada despojo, revestimiento. Vamos almacenando así caudales de gloria con las pobrezas "de este lado", cuya rentabilidad tan alta nunca hubiésemos osado imaginar. Y es importante que suceda "sin saber", para que el fruto crezca inopinado, diverso, sorprendente, nunca controlable por nosotros que así dejamos que otro -Otro- haga.
Esta resurrección se maravillará cuando vea que ha conseguido tanto con tan poco, tanto esplendor con tan poca simiente. Aquel ir "quedando vacío" para ir "quedando lleno", aquel ir "desfigurándose" para ir "cobrando figura", será entonces la sabia obra del vivir total, la cual, más allá de todos los vacíos y todas las muertes, será al fin sólo vida, vida, vida.

Rocío Arana dijo...

cada vez me gustan más tus reflexiones teológicas: Certeras, serenas, sin agresividad ni intentos de meter el dedo en ojos ajenos para sacar motas ajenas. Cada vez mejores.