El café como método de trabajo

Lo tengo claro: el momento más feliz de mi día es ese rato –entre media hora y tres cuartos– después de tomar el café de la mañana. La cafeína opera en mis nervios deshaciendo contradicciones, tensiones internas (fotos, libros, guitarras...), volviendo cuanto miro entusiasmante a mis ojos. Y no hallo cosa en que poner los ojos que no sea recuerdo de la vida. Y sin bostezos.
Ante la objeción de que es un estado artificial de la mente, un dopping del ánimo, preguntaré ¿no será que sólo en ese momento tengo un atisbo de cómo miraríamos las cosas con un corazón nuevo? Lástima que el momento pase como las muestras gratuitas de champú. Si te ha gustado, tienes que comprarlo. Y lástima que esa mirada vigorosa no podamos comprarla. Sólo pedirla.

Prisión de cristal

Recibo esto de la incansable poeta performancera Gracia Iglesias:

"Queridos amigos y colegas:

Como algunos ya sabéis, el próximo lunes, día 16 de febrero, me encerraré en una caja de metacrilato en la Alameda de Hércules de Sevilla para realizar la performance titulada "La habitación transparente", dentro del II Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla.

Durante al menos cuatro días estaré incomunicada en mi aislamiento transparente, pidiendo a los transeúntes que por allí se acerquen que depositen en mi urna, a través de una rendija, libros nuevos o usados con los que yo trataré de construir una escalera hacia mi libertad. El objetivo de esta acción es llamar la atención sobre la importancia de los libros como liberadores de la mente ("los libros te harán libre") y también, en este caso, como verdaderos instrumentos que conducen a la libertad física.

Los libros recogidos durante la acción serán enviados a los campos de refugiados del Sahara Occidental con la ayuda de una asociación sin ánimo de lucro vinculada al Frente Polisario.

Cuando logre (si lo consigo) salir de mi caja de libros –algo que está previsto que suceda el jueves próximo– seré la presentadora de los recitales y otras actividades que se realicen en la segunda parte del Festival de Perfopoesía, hasta su conclusión el día 22 de febrero.

Esta es la razón por la que os escribo hoy, para informaros de que durante una semana no daré señales de vida. Y también, por qué ocultarlo, para invitaros a que, si en esos días estáis cerca de Sevilla, o si vivís allí, paséis a depositar algún libro en mi prisión de cristal, ayudándome de este modo a construir el camino hacia mi libertad.

Bajo este mensaje encontraréis unos enlaces con algunas de las cosas que se han publicado sobre el asunto.

Un abrazo,

Gracia Iglesias".

En una entrevista para un periódico en que nos preguntaron a unos cuantos poetas sevillanos, hablé muy mal del invento ese de la "perfopoesía", y sus reivindicaciones. Censuraron el comentario, con afán, supongo, de velar por la concordia entre los poetas locales. Más tarde me di cuenta de mi equivocación: estas actividades no tienen nada que ver con la poesía, sino que se sirven de su nombre, aún prestigioso para las subvenciones, y escandaloso para el lector de suplementos literarios (y por lo tanto, comercial), y con ello consiguen atención. Y lo que hacen tiene más que ver con el teatro de vanguardia, las perfomances (un tanto rancias ya, pero ahí siguen), y la expresión corporal, etc. Expresiones artísticas que merecen respeto, o al menos indiferencia. Pero es que, al escuchar todas esas tonterías al respecto de la poesía, de que es algo anticuado y apolillado, y de que hay que recuperar al público, y hacer una especie de revolución, o conmoción, o qué sé yo, apareció mi vena más conservadora y turrieburnista. ¿Habría que aplicar aquello de "todo el que no está contra mí [sobra la mayúscula aquí], conmigo está"?.

También os preguntaría: ¿qué libros podríamos depositar en la prisión de cristal de Gracia, para que "recupere su libertad"?

Camarones

"Era Semana Santa,
al bajar la marea.
Iban todos a misa
de la mañana, y mientras,
nosotros -ganapán
en ristre- por la arena,
entre algas y rocas
y olor a sal seca.
Ya sólo era cuestión
de pericia y paciencia,
mojarse hasta los muslos,
vadear bien las piedras.
Era un escalofrío
recorriendo las piernas,
igual al que aún sientes
al hacer un poema".

Este es el poema del comentarista del otro día, de nombre Santiago. Todo un poemón, y en concreto, un metapoemón.

Y cuando el Jesu me mande las fotos del Café del Cine, pondré alguna. ¡Los Walkman!

Ánimos anónimos

Un comentarista anónimo, que para más humildad me pide que no le publique el último comentario, me decía un par de entradas más abajo que le "había picado el gusanillo" con el blogg, y que iba a encargar mis libros. Ahora me escribe elogiándome poemas concretos, con detalles concretos (que es como de verdad acierta el elogio), subiéndome "la moral hasta las galaxias"
-Expresión, ésta última, que utilizó Miguel d'Ors en una dedicatoria autógrafa que me hizo de un libro suyo.

Pero lo mejor, lo mejorcito, es el poema suyo que me regala a cambio. Lástima de humildad. Me gustaría mucho ponerlo aquí, y sugerirle un pequeño cambio. Pero respeto su petición, que, si no, no me llegarán más anónimos tan alentadores.

(Pero los comentaristas podrían jalearle, y siempre se salvaría su anonimato si me escribe por iméil a jesusbeades@yahoo.es)

Los Walkman en El Café del Cine

Rectificación:

Allí estaremos el próximo sábado 14 de febrero (no el 7), que es el Día de los Enamorados, por cierto. Así que, venga, a enamorarse -o a lamerse las heridas del desamor- a ritmo de rock. Más información, en la web.

El balcón de García-Máiquez

Esta blogosfera es un pañuelo. Ojeando por el blog de un comentarista de otro blog de un amigo, sólo por echar un vistazo, me encuentro esas entradillas de posts recientes que se recomiendan, en las que salen las primeras palabras, para picar el gusanillo. Y al ver mi nombre allí, en el blogg de Enrique, con el gusanillo picadísimo, me encuentro esto. Enlace que será redundante para los lectores de este blogg, habituales también del de Enrique, que sois muchos. Pero, por si acaso, y para los otros. Qué red más enmarañada, y qué pañuelo es el mundo, digo, la blogosfera, digo pequeño. Pues eso.

(Me asomo por el balcón un momento... Nada, oye, que a veces no hay manera. Además llueve y es muy tarde. Mañana a ver si mañanamos).