Como en los caballos y los hombres


El amplio concepto actual de "diseño" llega, a través de la llamada "ergonomía", a unir lo útil y lo hermoso. Pero no nos equivoquemos: el furor omnipresente por el diseño no es materialismo. Nunca ha habido una época más espiritualista que ésta, cuando un objeto (un Ipod, un coche, un electrodoméstico de cocina), pretende -y consigue- transmitir un espíritu, una imagen, una calidez, una sólida presencia. No son meros objetos, son objetos totémicos, ante cuyo contacto sentimos una pertenencia a un mundo más hermoso, con más estilo, más amable y domesticado. Debo este pensamiento a mi buen amigo Rafa Bellón. Aunque hace años que leí, en los aforimos de Leonardo da Vinci, esta máxima: "Como en los caballos y los hombres, el ideal es unir lo útil y lo hermoso".

LOS WALKMAN


La generación de Naranjito ya tiene su banda sonora en directo: fiero rocanrol, amable pop, tiernas baladas, las canciones que grabábamos de la radio, en nuestras TDK (de 60 o de 90 minutos), o incluso en cintas Continente o Kamikaze -o en las lujosas de ferrocromo-, para luego llevarlas en el walkman (léase güalman). Con el walkman bajábamos a la plazoleta, íbamos en autocar a un campamento, nos lo quitábamos un rato para ver los Goonies o Karate Kid, y nos lo poníamos otra vez, después de rebobinar con un boli bic el resto de la cinta sin grabar. Con el walkman, con la música, soñábamos con tiempos mejores.
Los tiempos mejores han llegado. Ahora lo celebramos con nuestro gran revival en directo. No se lo pierdan.

http://loswalkman.com/

Homenaje a los dientes de arriba


Toi dice que tengo el blog más parado que los dientes de arriba (la imagen es mía, pero la intención es suya). Y es verdad. Cada vez que veo la página en blanco –es un decir, lo que veo es lo de los Reyes Magos–, pienso –tampoco lo pienso, pero es necesario que lo exponga así, cosas de la literatura–: "para qué voy a decir nada, mejor me acuesto ya y leo un poquito a Kader Abdolah, o a Dante, o Paul Auster, o a McEwan" o simplemente "me voy a fumar una pipa y a ver si a Buenafuente le coge el día surrealista en vez de progre, y me río un rato". O "a ver qué se cuenta Suso en el Barullo. o CarlosRM en su isla, o Rocío entre potingues y endecasílabos, o o Mesanza en su destierro, o..." Y es que, fuera de los versos, o alguna reseña, no me soporto mucho por escrito. Cuando yo escribía un diario, estaba entusiasmado con Jünger, y aplicaba las manías de sus prosa a mi anécdota de comprar el pan, o de mirar las jacarandas. Pero, al cabo del tiempo, me releí, y es que no me soportaba (a Jünger sí, el siempre Jünger de las ruinas y coleópteros). Me hice cargo de cómo se sienten aquellos que no me aprecian, estragados de pedantería, frases cursis, o pretendidos enigmas teológicos. El silencio, entonces, se muestra amable. Los dientes de arriba, en su quietud, cumplen una necesaria función, y estas líneas les rinden un sincero homenaje.