Modificación

Y yo, que no doy abasto con los premios, voy y recibo uno de "Blogs que me hacen pensar":

http://almargendelosdias.blogspot.com/2007/08/thinking-blogger-awards.html

Lo que no dicen es en qué.

Mis cinco Thinking Blogger Award son los siguientes. E introduzco una modificación porque mi amigo Cerero se la merece, el pobre:

http://pensarporlibre.blogspot.com/

http://cerero.wordpress.com/

http://www.cuestionesnaturales.blogspot.com/

http://susomendive.blogspot.com/

http://shakuhashi.blogia.com/


Y estas son las reglas:

1.- Sí, y solo si, alguien te da el premio escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.
2.- Enlaza el post original para que la gente pueda encontrar el origen del premio.
3.- Opcional, enseña el botón del premio enlazando el post que has escrito dando tu premio.

Angst

Sabes lo que tienes que hacer. Pasa un día y otro y no lo haces. Y ni siquiera podrás quejarte, cuando llegue el día, porque tiempo has tenido.

El deseo legítimo de ser Dios

Cuando ves a un amigo sufrir, o a un hijo, querríamos tener un don de curación, una mano milagrosa -no omnipotente: con poder para eliminar el daño concreto, tan sólo-. Y es cuando más claro aparece que no somos Dios. Es un momento en que el deseo de ser "como Dios" no es prometeico, babélico, adánico. Es legítimo, aunque no sepamos muy bien qué hacer con ese deseo, que sube por la garganta como un grito ahogado, como una oración nonata. No sabemos qué hacer, y la compañía de los demás, su apoyo, apenas ayuda. Algo pensará el Padre Eterno sobre esto, pero por alguna razón se lo calla. O tal vez no se lo calla, y sucede como las frecuencias agudas que sólo pueden escuchar los perros. Nuestro oído tendría que transformarse de algún modo, para oir. Mientras tanto, hacemos gestos extraños, aspavientos, como estas líneas toscas que no van hacia ningún sitio.

Live After Death



Cuando fui a Lisboa el otro día, disfruté muchísimo, con los bares, con los tranvías, con las fachadas mugrientas hacia el castillo, con mi señora poniéndole rostro a tanta ciudad blanca. Pero la Lisboa que conocí la primera vez, en un tiempo confuso de libertad estupefacta, con Pablo y sin un duro, la Lisboa aquella que me enamoró del todo, no estaba. O estaba, pero muy adentro, como una melodía que sonara a través de una gruesa manta. A este lado de la manta había numerosas figuras apreciables, claro. Les he hecho muchas fotos.
He vuelto a escuchar los discos de Iron Maiden, el grupo de música por el que sentí mi primera pasión musical. Y estoy disfrutando mucho también, y no sólo por la remembranza, sino por la música concreta; y este disfrute está vedado a otros colegas músicos, que no entienden un gusto tan friki y pasado de moda. Mi infancia me abre las puertas a un disfrute actual. Lo que empezó por curiosidad nostálgica, me otorga ahora renovados placeres. Pero los Maiden que yo viví, sumergido en las ilustraciones de Derek Riggs, fascinado por el poderío escénico, por la contundencia sonora, por las soñadoras melodías y dobles voces pensadas por Steve Harris -bajo un vestido de metal pesado-; todo aquello, los pósters, la furtividad en horas de clase, la entrega, ya no está. O está, pero muy de fondo, como unas voces escuchadas bajo el agua.
Y todo eso que estaba, y ya no está, ¿dónde está? Algo dice C. S. Lewis en Surprised by Joy; dejo a los lectores el gran gustazo de leerlo por sí mismos. Por mi parte, ahorraré al respetable "el paquidermo mustio de mi filosofía", aunque sea esta vez.

Esta luz, las viejas palabras, los lirios

"Estoy enamorado de esta luz", me he dicho, hace un rato. A través de mis cortinas de flores, que nos regaló la madre de Fidel, se me arrimaba un atardecer como cualquier otro. "¿Le parece poco un atardecer, un atardecer como cualquier otro atardecer?" -No, en absoluto. Me parece perfecto. Ni siquiera intento adjetivarlo, subirlo al escenario efímero de internet, o al secreto río de un borrador de poema, en el cajón profundo. Pero es que esa frase, esa construcción me gustó mucho, cuando se la escuché al Loco de la Colina, refiriéndose a Pasión Vega: "Estoy enamorado de su voz". Bueno, comparto esa pasión con mi tocayo, pero ese es otro tema. Me gustó la fórmula, la sencillez de la fórmula, lo bien que se comprende, siendo tópica y simple como un azulejo blanco.
Miraba mi cortina, que ahora es opaca -luz artificial, "rumor de radios y batir de huevos"-, miraba por, a través de mi cortina, pero no miraba hacia allá, la luz me hablaba para adentro, esa luz cálida parecía descender diciendo "no tengáis miedo". Y era un ángel doméstico que visita a los lirios de piso, a los trémulos, faltos de fe, lirios de piso, que no tejen ni hilan.