Salga el sol por Antequera

"La toma de Antequera en 1410 por el infante don Fernando, apodado desde entonces “el de Antequera”, marca uno de los sucesos más sonados de la reconquista. Cuenta la leyenda que, hallándose el infante indeciso sobre qué objetivo atacar, se le presentó una joven resplandeciente rodeada de leones que le espetó: "Manaña, salga el sol por Antequera y que sea lo que Dios quiera". Cuando la ciudad sitiada se le rindió, sus habitantes emigraron a la capital nazarita para formar el barrio de la Antequeruela..." De aquí viene el dicho.

Ante la indecisión, a veces, lo mejor es decirse "Que salga el sol por Antequera". Hemos comprobado que la ansiedad expectante se calma con la acción. El problema es que no tenemos certezas, apariciones, "una joven resplandeciente rodeada de leones". Pero el Señor Bueno elogia al que, sin tenerla, vive (que se lo digan a Tomás Dídimo). La Fe ocupa el lugar de la joven, el resplandor y los leones;