Lejos de todo

De mi reseña sobre "Largo viaje", de Joaquín Moreno, que voy a enviar a Clarín ahora mismo: "Hacerse mayor es estar cada vez más lejos de todo. Sostiene uno un muñeco de Star Wars en la mano, y en su fulgor de plástico relumbra un tiempo pleno, sustantivo, agotador, en que abrazar un árbol era abrazar la vida, y esconder un muñeco bajo una piedra era sentir el latido del corazón ante el misterio acogedor de Fraggle Rock. Y, sin embargo, nos salen las primeras canas, vemos nacer y crecer a hijos o sobrinos, vemos pasar los meses (con un sonido de facturas y de nóminas), y ese muñeco en la mano está cada vez más lejos. Los puentes que nos llevan a esa luz sin tiempo en que mirábamos el Edén -porque éramos el Edén- hace mucho que saltaron por los aires, en la terrible adolescencia, y la poesía no es sino un modo de visitar, un poco, de forma mágica, aquel ámbito sagrado que anhelamos recuperar, aunque sea tras la muerte. Estos momentos que la poesía otorga (y la música, y tantas experiencias de la Hermosura) suelen ser -ay- muy breves. Pero el viaje es largo siempre, es la vida entera. "

Foto de perfil (homenaje a Antonio Machado)

Entremos en un año machadiano (espero que no machacón). Sí, amigos, el hermano de Manuel Machado también fue un gran poeta. Y, recogiendo un guante arrojado por tuiter, pongo aquí mi versión del archiversionado Retrato. Mañana hace 75 años de la muerte de Don Antonio.

Dios por dentro

Dijimos hace unos meses que Vicente Sabido, sin yo saberlo, me había dedicado un poema de su antología en Renacimiento. Y que me enteré después de que este muriese, sin haber podido agradecérselo. Por la misma vía por la que tuve noticia de la dedicatoria, me llega foto del poema (pues sigo sin tener la antología). De nuevo, gracias. A Enrique y a Vicente.

Bic Naranja escribe fino

Tengo un amigo que no usa Facebook ni Twitter (creo que tiene un teléfono Alcatel con tapa), así que colocaré aquí mi publicidad de espectáculos, para aquellas personas que no se hayan enterado, que serán dos o tres en esta galaxia.
¿Y esto qué es? Es lo que dice en el cartel, un espectáculo de música y comedia. Pero por si no queda claro, aquí tenéis una ficha técnica: "NOMBRE: Jesús Beades TÍTULO DE LA FUNCIÓN: "Bic Naranja escribe fino" (o cómo ser cansautor en 12 pasos) DESCRIPCIÓN BREVE: Espectáculo de música y comedia DESCRIPCIÓN SIN EUFEMISMOS: Monólogo y canciones cómicas (y no tanto) DESCRIPCIÓN UN POCO MÁS LARGA: Jesús Beades -poeta, músico y metrosexual- nos cuenta en clave autobiográfica cómo convertirse en cansautor, a través de reflexiones e historias, que ilustra con canciones propias e impropias." ¿No queda claro así tampoco? No creo que este video ayude, pero por si acaso: Estáis todos invitados.

Enormes minucias

También hay días de menudas gestiones, bancarias, de tiendas, devoluciones, peluquería, pesadeces que llevas meses teniendo pendiente y por fin resuelves... Y se va acabando la tarde, sin haber hecho nada especial, pero con una sensación de fondo que suena como un vals vienés, ni solemne ni frívolo: grácil. No es que me vuelva epicúreo, pero tampoco viene mal esta domesticada plenitud en miniatura, este rosario de cuentas satisfechas. De vez en cuando al menos.

Bic Naranja escribe fino

Amigos, mientras se construye la web "Jesús Beades, Artista de Variedades", iré poniendo por aquí las novedades (por aquello de la rima). Como muchos sabéis, este es el tsunami que se avecina:
Aquí tenéis el trailer, teaser, o aperitivo: En breve estaremos estrenando el espectáculo en una sala de Sevilla. Permanezcan atentos a su pantalla.

Cómo ser Juan y ser Perro, al mismo tiempo

"Lo que por un lado el oficio de músico te quita con su desvarío característico, te lo devuelve por otro lado, porque las canciones son como cristales oscuros en las que se condensan milenios de experiencia de la Humanidad".Santiago Auserón, hablando -mucho- entre canción y canción como Juan Perro, su alter ego musical tras los años de Radio Futura, en el Instituto Cervantes de Estocolmo, el pasado 11 de noviembre. Contrastando su "doble vida" (aunque él no la llama así) de músico de rock, y de estudiante de filosofía, estudioso de la música y del lenguaje.Pocas veces tiene uno --así lo dice Trapiello y su corte de emuladores: "uno"-- la ocasión de escuchar a alguien relevante -¿"otro", habría que decir?-- hablar sobre esa dicotomía, esa jardín de senderos que se bifurcan, entre la vida de escritorio y biblioteca, soledad y meditación, y la vida de escenario, actividad y adrenalina. Se conoce que Auserón sufre, vive, esta tensión; así que una charla-recital en el Cervantes debe de ser una maravilla para el artista desdoblado. Quizá por eso hablo tanto entre canción y canción en los conciertos. Y fuera de ellos.Yo siempre lo he visto como "vida de aventuras": la distinción entre "hombres de acción" y "hombres de letras", ya clásica, la añoranza del páramo y el rifle en Borges, del mar decimonónico en Baroja, el impulso que llevó en su ola a Stevenson a los mares del Sur, a Gauguin a Tahití. A mí --o sea, a "uno" que yo me sé-- el R&R, el blues, Los Walkman, me proporcionan acción, movimiento, un "hacer algo" bello, que se consume y se completa en sí mismo mientras estamos en el escenario, algo que se puede respirar, sudar (y con lo que se puede comer). Sin embargo, falta la poesía, y echamos de menos --el plural de cortesía es una ídem-- el temblor íntimo ante el verso exacto, la inspiración que se encarna en un verso. Lo curioso es que esta experiencia no me lleva a ser autor de canciones --alguna ha escrito "uno"--, sino que la poesía, sin más, sigue siendo el terreno de la creatividad plasmada en una página, y la guitarra, el piano, la armónica, el de una corriente dionisíaca, irreflexiva, feliz. En eso es diferente de Juan Perro: no me sentaría a pensar sobre musicología, sino que, como Pablo el saxofonista de El Lobo Estepario, cojo mi tubo y soplo. Y la gente baila.

Nostalgias universitarias

Me he puesto a revisar mi canal de Youtube, es decir, a mirar hacia atrás en mi vida, por el procedimiento fragmentario de los pequeños vídeos. Tocando la guitarra, el banjo, sobre todo, pero también he llegado a algún vídeo de cachondeo, como el de la coreografía que montamos entre cuatro compañeros de la Facultad, para una asignatura de Danza, con nuestra música de los Village People y todo (por cierto, sólo el indio era gay). Y también una grabación chorra de dos minutos en la cafetería Doñana, enfrente de la Facultad. Salen los compis (diez años más jóvenes que yo, y me llegan noticias de que siguen siéndolo), alguna con la que ya no me hablo (rifirrafes en Facebook), tonterías y bromas de aquella época, ante la consuetudinaria tostada y el café lectivo. Lo que era rutina y pasilleo, bostezo y legaña, es ahora -oh, sencilla alquimia-, nostalgia dulzona y algo así como gratitud, con sus dos gotas de melancolía (el problema de la palabra meloncolía es que empalaga un poco). Como el mayor descubrimiento de esos años fue la música de Gesualdo, lo pongo ahora mismo como nana, que ya es hora de acostarse. Adormeceré, con la disonante droga renacentista, mi menuda nostalgia, tan vulgar, tan de abono transporte.Por la ventana, el patio de vecinos en silencio, un grillo, la noche de este otoño veraniego.

Fauré, Melisande, Chesterton, y la tristeza.

Traduciendo un poema de Chesterton, que hace mofa de la tristeza de algunas obras líricas, doy en esta música de Fauré, que tiene todo este recorrido. La canción de Melisandra, dice Chesterton, is a very weary song and a dreary song, y The song of the Raven Never More has never been called a cheery song,. Así que me pongo a Fauré, y a Sibelius también, mientras me parto de risa haciendo mi versión.

Dedicatoria de Vicente Sabido

Dice Enrique García-Máiquez, en su reseña a la antología titulada "Amor", del poeta recientemente fallecido Vicente Sabido, que este me dedica un poema del volumen. No lo sabía, no tengo la antología. Sólo crucé un par de cartas con él hace muchos años; el otro día puse foto en Facebook de las dedicatorias autógrafas que tengo de sus libros (que me envió, generoso, como correspondencia a mis primeros poemas). Admiro muchísimo sus versos, como sabéis, y la noticia de su muerte me produjo una mezcla de simpatía y pena, de cariñosa nostalgia. Ahora llega este detalle, como de ultratumba, y me impresiona que alguien pueda ser tan considerado con un chaval que vive en otra ciudad, que casi no se entera de la dedicatoria, que está en babia. Pero su gesto ha traspasado una extraña frontera, al producirse así. Y queda en el aire como un halo mágico, como un guiño ligero que otorga luz, un poco más de luz (la suficiente) a la tiniebla de la edad madura. Gracias, Vicente, siento no haberte podido dar las gracias antes.