La música verbal de Jesús Cotta, y un poema neonatal.

Otro poemón. Esta vez de Jesús Cotta Lobato, directamente desde su blog. Quién me iba a decir que nos encontraríamos en una esquina de internet, tanto tiempo después de habernos encontrado en una esquina de Sevilla, y comenzar una conversación que aún demanda cerveza y continuidad.


"OYENDO LA MÚSICA DEL ÓRGANO

Cómo se abre a ti mi corazón
y en volutas, girolas y crepúsculos
echan a volar místicos pájaros
sin saber qué cantar ni en qué posarse.
¿Por qué me harás llorar con esa música?
¿A qué valles remotos me conduces?
¿Qué cauces debo abrir con estas hachas?
Yo no sabía, hasta que oí tus cítaras,
que tenía unas alas
que me llevan tan alto,
Señor de las más íntimas estrellas".

Y, ya que estoy recomendón, este otro, que me viene tan al pelo.

Caí, de repente, hacia una luz

Hacía tiempo que no recibía un buen libro de poemas (bueno, he recibido alguno, y debo contestación y agradecimiento, pero, ay, he estado desbordado como un río invernal). El que voy a recomendaros lo había yo dejado en el escritorio, con su sencilla belleza repetida de portada de Adonais, por si podía echarle un vistazo pronto. Pero, un día, lo abrí sin querer por una página, y me encontré el siguiente poema. Basta para recomendarlo, por sí sólo:

"28 DE SEPTIEMBRE

Fue una maravilla esta tarde de julio.

Las hojas de los sauces relucían
con los rayos del sol reposados en ellas;
y también la melisa, las rosas y las zarzas,
que intentaban tocar el agua mansa y dócil.

La luz llegaba rota a la orilla del río,
hermosamente rota,
y bajaba entre trinos
de mirlos, mosquiteros y chochines.

Pero yo ya no estaba en aquel paraíso,
recorría otros mundos, de galerías negras,
agitando aguas sucias,
formulando preguntas caudalosas.

¿Qué me alejaba tanto de la vida?"


Pertenece al libro "Caída hacia la luz (Notas de un diario)" de Raúl Pizarro. Ed. Rialp, Colección Adonais. Premio Florentino Pérez-Embid 2008.

Raúl, si lees esto, por favor, acéptalo como un agradecido acuse de recibo. Estupendos poemas.

(Nota: en el verso 7º, entre "hermosamente" y "rota" hay un espacio mayor que el que me permite este editor de entradas, como guiño visual a esa ruptura, supongo).

El que tenga ojos para ver, que mire

Cierta vez una comentarista en este blogg se empeñó en que publicara un comentario suyo en el que hablaba muy mal de mi trabajo como fotógrafo. Parece que no le gustó una foto que colgué, y se lanzó, como sólo lo hacen los trolls –y ésta no lo era–, a denostar mis fotos ("parece mentira que te llames fotógrafo"), así a bulto. Evidentemente, no lo publiqué, pues es una tontería poner mala publicidad del propio trabajo en un sitio que uno controla. De todas formas, es una vana cuestión, pues la única publicidad de un fotógrafo son sus fotos. Aquí tenéis la versión remozada de mi web fotobeades.com, con un poquito de flash, para solaz de la mirada y elevación del espíritu. El que tenga ojos para ver, que mire.