30 de diciembre de 2012
Elogio del desorden de despacho
En pijama soy yo, con todas las de la ley. Con la barba desarreglada (o mejor, inarreglada), despeinado al modo legaña, ordenando el despacho. Un despacho se posee como una profesión monacal, como un día a día que nos aguijona: "tengo que ordenar el despacho". Pues tengo pendiente un artículo, pero antes tendría que despejar el escritorio, pero antes tendría que hacer sitio a la montaña de libros últimos, pero antes tendría que decidir si quiero menos libros o menos sitio para muñecos, como el de Indiana Jones, pero antes tendría que limpiar el polvo. Pero antes. Nos lleva a la cuestión de los orígenes. Como decía C.S. Lewis, lo bueno (o peligroso) del cristianismo es que empieza por cualquier sitio. Si echo mano a los primeros papeles del montón --desmoranable-, a lo mejor me llevan a abrir una carpeta en que encontraré poemas desechados, o viejas calificaciones de instituto, o cartas que le hablan al futuro desde el pasado sepia. Enfrentarse al desorden despachil es un problema doble: sondear, hasta la profundidad más desalentadora, cuánto somos capaces de postergar, o qué mínima barrera de entrada nos desanima. Y por otro, una vez acometida la hazaña, ser capaz de atravesar la procelosa mar de sirenas cantoras: "Deja eso, el artículo puede esperar, las facturas las clasificarás mañana, pero mira qué pinta tenías en esta foto del 96... Da para poema".
19 de diciembre de 2012
Vertiginoso ritmo
Me dijo ayer José María Jurado que no podía seguir el ritmo vertiginoso de mi blogg. Así que prometo moderarme, darle al lector tiempo para la sosegada meditación de mis escritos.
(Oye, que bien se escribe en la nueva aplicación para iPhone)
(Oye, que bien se escribe en la nueva aplicación para iPhone)
10 de mayo de 2012
Got my mojo workin'
Voy montado en mi flamante Sedan rojo, con el pelo al viento, mi larga, larga melena al viento, de bucles Slash, pero sin sombrero de copa que, claro, se volaría, y ceñida con las gafas Rayban de aviador, tras las que "el mundo se ve con mejor color". Suena Muddy Waters, que es todo un hombre, y la armónica aúlla a la vez que se revoluciona el motor. No hay futuro. Sólo algo de pasado, el rastro suficiente para dar una pincelada al gozo con su poquita de nostalgia, sin la que parecería falso. Cuentakilómetros, I'm a man, rugido, melena. Hit it.
21 de abril de 2012
Dos mundos del Blues
Amigos, mi segunda entrega para Ambos Mundos, no es esta vez sobre un príncipe italiano del Renacimiento, sino sobre dos muchachotes que tocan la mar de bien la guitarra eléctrica. Disfruten. (Artículo para ser leído con música de fondo).
21 de marzo de 2012
Nuestro bautizo en Ambos Mundos (ahora sí)
Ya con mi flamante Ubuntu instalado (adiós, Windows, adiós... snif...), aquí tenéis una gesualdada entusiasta. La segunda parte del artículo es la más apasionada o personal, y la primera la más informativa o divulgativa. Pero me parece un modo simbólico de empezar en Ambos Mundos, con un deslumbramiento del que ya hablamos en su día. La próxima irá sobre guitarristas eléctricos: Joe Bonamassa y John Mayer.
Y el artículo de Rocío Arana, que también se estrenó en Ambos Mundos hablando de blogs literarios.
6 de marzo de 2012
Faemino, Cansado, y Chagall.
Fuimos a Madrid -una vez vacío de chestertonianos- por dos motivos: ver a Faemino y Cansado en el teatro Alcázar, y al día siguiente la exposición de Chagall en el Thyssen. Dos satisfacciones dos, por motivos diferentes, pero ambas intensas y largamente esperadas. Con Faemino y Cansado nos reimos como siempre, pero en vivo, el teatro a rebosar -¡un lunes!-; hace unos meses me estaba yo diciendo "¿actuarán todavía estos dos?" Pues de que sí.
Lo de Chagall... He de aclarar que a mí el Síndrome de Stendhal me ataca bien pronto. Suelo ir al Museo del Prado y estar mirando durante un rato un cuadro, o dos, a lo sumo cuatro (El Cristo de Velázquez, las Meninas, algún Goya, el Jardín de las Delicias...) y luego me marcho corriendo a una cervecería -preferiblemente la taberna Dolores, que me descubrió Jaime García-Máiquez-. Esta vez aguanté mucho más, pasamos de Chagall en Chagall, flotando entre cabras, violinistas, rabinos violinistas, y cabras violinistas, y recién casados a los que regalan gallos. Y cabras. Nos compramos -no el catálogo, por la tiesura- sino unas laminitas y postales para nuestro horrorvacuístico piso. Y resulta que aún quedaba media exposición en la Fundación Cajamadrid. Ya iremos otro día, o no, que hay que irse a comer, y luego al tren.
Estas son nuestras escapadas madrileñas, culturetas, pero no demasiado. Más que nada, para tener algo que contar aquí.
25 de febrero de 2012
Galletas de chocolate y Brahms.
Fernando se despierta a las cinco y media y, aunque pronto se duerme frente a un Batman de dibujitos, yo me quedo desvelado frente a un tazón de descafeinado en el que nadan, diluyéndose, tres galletas grandotas de chocolate del Mercadona. En la radio, ponen -y explican- la tercera sinfonía de Brahms, al que llaman "continuador de Beethoven". Me doy cuenta de que la conozco muy bien, y me sorprende, pues no tenía conciencia de haber escuchado mucho a Brahms, pero de repente recuerdo que compré unos cedés de esos que salían a veinte duros, en el Alcalmpo, hace quince años, con varias piezas clásicas en interpretaciones modestas. Se conoce que ahí estaba Brahms, como esta noche de nuevo. Oye tú, y me gusta.
No he abierto el tuiter -todavía-, pero allí este párrafo, excesivo para lo poco, lo nada, que tengo que contar, sería: "Tres galletas de chocolate y Brahms. #cosasquehagocuandomedesvelo". El tuiter es al blog lo que el haiku al soneto.
24 de febrero de 2012
Selección de reseñas sobre Jesús Beades
José Luis García Martín, sobre Tierra Firme, en El Cultural.
José Luis García Martín, sobre Centinelas, en El Cultural.
Julio Martínez Mesanza, presentado Sobre un tema de Yeats, en Nueva Revista.
José Luis García Martín, sobre La ciudad dormida, en El Cultural.
Fidel Villegas, sobre La ciudad dormida.
José Luis García Martín, sobre La búsqueda y la espera, en El Cultural.
Enrique García-Máiquez, sobre Tibidabo 10.
José María Jurado, sobre Tibidado 10.
José Luis García Martín, sobre Centinelas, en El Cultural.
Julio Martínez Mesanza, presentado Sobre un tema de Yeats, en Nueva Revista.
José Luis García Martín, sobre La ciudad dormida, en El Cultural.
Fidel Villegas, sobre La ciudad dormida.
José Luis García Martín, sobre La búsqueda y la espera, en El Cultural.
Enrique García-Máiquez, sobre Tibidabo 10.
José María Jurado, sobre Tibidado 10.
20 de febrero de 2012
Selección de reseñas escritas por Jesús Beades
En Poesía Digital
Aquel lugar, de Alejandro Martín Navarro.
Tres deseos, de Amalia Bautista.
El pan imprescindible, de Anna Ajmátova.
Este hilo que enhebro, de Carmelo Guillén Acosta.
El engaño de los días, de Dionisia García.
La misma luna, de Felipe Benítez Reyes.
Desde un fracaso escribo, de José Luis Tejada.
Oficio, de José Miguel Ibánez-Langlois.
Soy en mayo, de Julio Martínez Mesanza.
Querido silencio, de Luis Muñoz.
Canciones del que no canta, de Mario Benedetti.
El cazador, de Mario Míguez. Los campos Elíseos, de Pablo García Baena.
Discurso de la ceniza, de Pablo Moreno Prieto.
Dos puntos, de Wislawa Szymborska.
En Clarín
El alba en tu ventana, de Iván García Jiménez.
Últimos días en Sabinia, de Gabriel Insausti.
La certeza, de Eloy Sánchez Rosillo.
Casa Propia, de Enrique García-Máiquez.
Pampaluna, de Rocío Arana.
En Númenor
Hacia otra luz más pura, de Miguel d'Ors.
La pintura y el grabado de Laura Moreno.
Otras reseñas
La poesía de Joaquín Moreno Pedrosa
Muertes y maravillas, de Rafael Adolfo Téllez.
Aquel lugar, de Alejandro Martín Navarro.
Tres deseos, de Amalia Bautista.
El pan imprescindible, de Anna Ajmátova.
Este hilo que enhebro, de Carmelo Guillén Acosta.
El engaño de los días, de Dionisia García.
La misma luna, de Felipe Benítez Reyes.
Desde un fracaso escribo, de José Luis Tejada.
Oficio, de José Miguel Ibánez-Langlois.
Soy en mayo, de Julio Martínez Mesanza.
Querido silencio, de Luis Muñoz.
Canciones del que no canta, de Mario Benedetti.
El cazador, de Mario Míguez. Los campos Elíseos, de Pablo García Baena.
Discurso de la ceniza, de Pablo Moreno Prieto.
Dos puntos, de Wislawa Szymborska.
En Clarín
El alba en tu ventana, de Iván García Jiménez.
Últimos días en Sabinia, de Gabriel Insausti.
La certeza, de Eloy Sánchez Rosillo.
Casa Propia, de Enrique García-Máiquez.
Pampaluna, de Rocío Arana.
En Númenor
Hacia otra luz más pura, de Miguel d'Ors.
La pintura y el grabado de Laura Moreno.
Otras reseñas
La poesía de Joaquín Moreno Pedrosa
Muertes y maravillas, de Rafael Adolfo Téllez.
Y mi voz sin tu trato se afemina
"La tía Jane. Uno no elige a sus tíos y tías, ni en la vida ni en la literatura. La tía Jane llegaba sin avisar y sin alharacas; como trayéndote siempre algunas golosinas, y echando una mano en lo que hiciera falta, como las tías de verdad -no digo, reales, sino de verdad, que de todo hay-; una señora bien educada en contar historias, y con ese misterio de lo femenino, tan bien llevado, que apuntala lo masculino de sus masculinos sobrinos. "
(Vía Mora Fandos, las negritas son mías)
Me gusta ese detalle sobre lo masculino, y me recuerda un verso de Miguel Hernández, creo: "Y mi voz sin tu trato se afemina". Lo recuerdo porque, cuando salí con una de mis primeras novietas, no paraba de venirme a la cabeza ese verso. Y era porque, ante aquella muchacha, de pelo color miel, liso y largo, y ojos enormes, cual anuncio de Pantene, yo, sin hacer nada, sin saber nada, me sentía -además de agradecido- algo así como viril. Algo así como más yo, de un modo nunca sentido hasta entonces. Era -sigue siendo- algo muy chulo, qué queréis que os diga.
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