Galletas de chocolate y Brahms.

Fernando se despierta a las cinco y media y, aunque pronto se duerme frente a un Batman de dibujitos, yo me quedo desvelado frente a un tazón de descafeinado en el que nadan, diluyéndose, tres galletas grandotas de chocolate del Mercadona. En la radio, ponen -y explican- la tercera sinfonía de Brahms, al que llaman "continuador de Beethoven". Me doy cuenta de que la conozco muy bien, y me sorprende, pues no tenía conciencia de haber escuchado mucho a Brahms, pero de repente recuerdo que compré unos cedés de esos que salían a veinte duros, en el Alcalmpo, hace quince años, con varias piezas clásicas en interpretaciones modestas. Se conoce que ahí estaba Brahms, como esta noche de nuevo. Oye tú, y me gusta. No he abierto el tuiter -todavía-, pero allí este párrafo, excesivo para lo poco, lo nada, que tengo que contar, sería: "Tres galletas de chocolate y Brahms. #cosasquehagocuandomedesvelo". El tuiter es al blog lo que el haiku al soneto.

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