Que llegue el lunes

Domingo pesado como un fardo. Un bulto envuelto en sucias mantas, sudado y gris por el roce de la semana. Y la lluvia que no se decide a caer, cobarde. Aparece en su lugar una pasta incolora, apenas líquida, que embadurna las lunas de los coches, confunde la mirada, molesta, y una brisa tornadiza levanta las bolsas de plástico en una danza vacía, sobre los contenedores de basura. Los elementos están a disgusto unos con otros, chocan y se quejan como viejas en el autobús. Tarde miserable, noche precipitada sobre nuestros huesos, a trompicones, sin gracia. Sí, le digo al cielo de mi balcón, yo también quiero que llegue el lunes.

4 comentarios:

Casta Niebla dijo...

Jesús,
Es muy lindo lo que escribiste acá. En particular a mi, los domingos me resultan tristes y más cuando son lluviosos. Pero nunca se me ocurrió verlos de esta manera. Es una tristeza poética la de tu domingo y por eso le da un sabor a hermosura.
Refrescante.
Me gusta mucho. :D:D:D

irene dijo...

... Y que valiente el agua caiga a raudales.

AnaCó dijo...

Vaya, para desear el lunes, realmente mal domingo...
En todo caso, bonito proema. (me ha gustazo lo de la danza de las bolsas de plástico.)

Agus dijo...

A mí la imagen sobre las viejas que se quejan en el bule. Tan cotidiano.