FNAC y penitencia

Por fin hemos ido a la FNAC. Después de un recital cuasi-humorístico en el Ateneo -Excelentísimo y de Sevilla, sí, pero el recital fue cachondo, gracias a Juan Luis de Soria, y a Rocío Arana-, nos encaminamos a la gran tienda recién inaugurada, cual limaduras de hierro hacia un poderoso imán. Libros, discos, tecnología puntera, más libros y más discos, o sea, la tienda pensada para arruinar mi cuenta corriente -y tan corriente-. Al fin sólo compramos un par de pelis clásicas, unos disquitos de jazz y un libro de Auden: Canción de cuna y otros poemas.
Al salir de la FNAC, todavía más mayo y más temperatura del Edén, Erasmus ojiazules con los dedos de los pies pintados de rojo, y ciclistas urbanos, y vámonos que nos vamos de los 100 Montaditos para el coche, en San Pedro. Pero antes, claro está, parada regulatoria en El Salvador, escalones y cerveza con un fondo anochecido, y hay que ver lo tarde que es, y mañana me tengo que levantar etc, y mira mira ése que tío más raro, y a ver si lo repetimos.
En Sevilla, en verano, con no pegar de gravedad, es bastante. Eso decía Teresa de Jesús (antes de ser santa); en mayo todavía no se aplica este lema, pero, con no gastar en exceso, con no dormir demasiado poco, debe ser bastante. Y el poquito pecado venial -no sé, molicie, pereza, ligera concupiscencia ocular- , se borra -me lo ha dicho Juan Luis de Soria- escribiendo una entrada en el blog. Y él sabe de penitencia.

4 comentarios:

Taking the fith dijo...

jo
yo quiero que te ajuntes conmigo

yo quiero tomar cervecitas contigo
y escucharte tocar la guitarra como solo tú y los dioses del olimpo sabéis hacerlo
y que me diga en qué calles ir por la sombrita mientras los guiris buscan el sol, minutos antes de morir deshidrataos

jo
yo quiero ser amigo tuyo

ah, no, que ya lo ssoy...qué suerte tienes, osea, que suerter tengo :)

E. G-Máiquez dijo...

Que Juan Luis de Soria te siga poniendo penitencias como ésta, para que nosotros concupiscenciemos a gusto.

irene dijo...

Parece que no hay manera de escapar de la Fnac, ni siquiera para los que no somos de la capital. Entre la nueva tienda y las descripciones de los cambios en la ciudad (aún recuerdo la avenida y el atardecer desde la Puerta Jerez...) habrá que sacar el billete (o reservar aparcamiento, claro) para visitar el nuevo centro de la ciudad antes de que aprieten las calores.
Ahora, más en serio, qué bien se te lee.

Agus dijo...

A mí mi médico de cabecera me lo tiene prohibido, el ir a la FNAC. Esas nuevas ediciones en DVD de los clásicos, esos libros, esa acumulación de producto, mercado cultural que me deja esquilmados los bolsillos, mi pobre sueldo.