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Estoy con Suso y con este artículo lleno de sabiduría, y de unas gotas -pocas- de cinismo o descreimiento o vengodevueltismo.
A Toi lo entiendo, y estoy de acuerdo con él, esos putismos tampoco me gustan un pelo. Si quieres hablar de tu vida, pues habla de tu vida, pero llamar puta a una amante tiene intención despreciativa, como de malditismo literario o qué sé yo. Amante es una palabra que me encanta, sobre todo como adjetivo, y pienso que la óptima base de toda pareja son dos amantes que se gustan, y se degustan mucho el uno al otro. Con su lascivia de fuegos artificiales, y su calma después de la tempestad, de todo un poco.
Me parece genial del artículo -y tuve una animado debate con la autora del blog lanzaspalabrasveloces.blogspot.com* sobre este tema hace meses- la afirmación: "Pero el matrimonio es otra cosa. Es amor, sí, pero hay más que amor. Y , aunque se entra en el matrimonio enamorado – por sentimiento-, lo cierto es que su estructura es moral, es decir, es una creación social que se regula por normas". Ahí estás muy, muy fino, Suso, sólo que yo no incidiría sobre la oposición amor-sociedad, sino más bien hablaría de las relaciones invisibles, y reales entre ambas realidades. El enamoramiento es el grito de guerra primero, la inauguración pasional o sentimental de una historia, de una vida entera. Los amores truncados, o parciales, o mediopensionistas -por muy "putos" que hayan sido- por otro lado, no contradicen lo de "la vida entera". Los amores truncados son truncados, pero también fueron amores.

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* en el comentario publicado en el blog de suso, puse otra dirección, por equivocación.

9 comentarios:

Clara Clarísima Clarividente dijo...

Ala, la que se ha montao, po tampoco es pa'tanto, y además creo que cada uno desde su espacio puede decir lo que le de la gana, y el otro, que tiene entrada libre, puede rebatir lo que le de la gana.

Aún así, para hablar del matrimonio hay que estar casado, porque nadie puede hablar sin experimentarlo, sobre todo lo dificil que es conjugar lo que es uno como individuo y lo que es como una sola carne. Dificil, dificil, aún así, pasen, pasen y vean que es mejor estar acompañado que solo enfrentándose al mundo.

Anónimo dijo...

Sí, Clara etc., bastante lío, demasiado, creo yo. No consigo enterder por qué parecen todOs tan nerviosos...
Y respecto al lo de hablar del matrimonio, también estoy totalmente de acuerdo contigo: es tan fácil como entender solo puede hablar del sabor de una cerveza áquel que la haya probado, no? (Y no quiero decir que el matrimonio sea como la cerveza, no.)

otro anónimo distinto dijo...

Y pensar que hay teólogos que nunca han visto a Dios, médicos que nunca han estado enfermos, generales que nunca han sido soldados, criminólogos que jamás fueron ladrones, egiptólogos que ni tan siquiera han conversado con Ramsés II... Cuánta impostura en el mundo!

Inma dijo...

Qué debate, aquél.
He leído el artículo de Suso, y estoy de acuerdo con bastantes cosas, aunque me parece algo excesiva esa identificación y oposición: amor= espontaneidad vs matrimonio=educación afectiva en sociedad.
Sin embargo me parece muy acertada esa visión que acompaña a la cita de Chesterton que también trae en su entrada: "tiene suerte aquel que se casa con la mujer que ama, pero tiene mucha más suerte aquel que está enamorado de la mujer con la que se ha casado."

Yo me quedo,además,con algo que dijo hace tiempo Enrique García-Máiquez en un artículo de Alba:

1. "Con el tiempo lo cómodo es echar cierta costra de cinismo y asumir que la emoción del enamoramiento se evapora como un frasco de perfume. Pero el cinismo es la defensa del que abandona la defensa".
2. "La emoción auténtica sólo puede mantenerse con realismo y sentido común [...] Con algo de inventiva y de ingenuidad y hasta de películas dulces, que inspiren, el romanticismo no muere, se transforma".

(http://egmaiquez.blogspot.com/2006/12/mia-sarah.html)

¡Saludos cord-iales!

Jesús Beades dijo...

Pues sí, anónimo distinto, sí, para hablar de matrimonio no es que "haya que" estar casado, sino que muchos no vamos a escuchar al que habla, si es soltero. Porque no tiene ni puñetera idea. Teología, medicina, ejército, criminología, egiptología, son aficiones de fin de semana al lado de la convivencia entre los sexos, del choque frontal entre los sexos, del amor de pareja.

Anónimo dijo...

Señor Beades,
¿de qué hablabamos hace un año si no de matrimonio?
pues claro, no teníamos ni puñetera idea entonces, claro!

Jesús Beades dijo...

Comentarista anónimo (y van 3):

yo no sé qué he hablado con usted (no sé quién es usted), pero desde luego habrá sido en condicional: sobre qué sería el matrimonio, si... O en subjuntivo: qué fuese el matrimonio. O perifrástico desiderativo: qué debería ser, que me gustaría que fuera. O un tanto medroso: qué nos tememos que pueda ser. Pero no creo que fuera en indicativo, acerca de qué "es". Y si es así, no teníamos ni puñetera idea. Pero es normal hablar de todo un poco, así somos; no se fustigue por su falta de fundamento, que todos pecamos de la misma fatuidad de vez en cuando.

Rocío Arana dijo...

Aaaarght! El matrimobnio... (recuerdo una escena de la princesa prometida.) Los solteros podemos hablar de él en tercera persona, por ejemplo yo veo a mis padres y me creo que es un cuento de hadas, y luego veo a mis abuelos y me creo que es un infierno...

manuelprendes dijo...

Uf, yo que aun tengo las barbas puestas a remojar a meses de que me las pele, ya estoy revisando bastantes de las opiniones que tenia...