19 de junio de 2008
Mañana, Dublín, pasado Malahide, y allí la Gloria
Como dije, mañana salgo para Dublín, a ver al mano lenta. Clapton no es Dios, como decían las pintadas, pero fue tocado por la Gracia, y es un superviviente. Así que este fin de semana vamos de peregrinación, al corazón de la dicha, en torno a tres acordes inagotables, plenos. No digo más porque me comen los nervios.
15 de junio de 2008
El sur y la ceniza
Recomendación el mes -y del trimestre-: este estupendo libro de poemas de Pablo Moreno Prieto, que no tiene nada de ceniciento, y que presenta un discurso abierto, esperanzado, humilde y sencillo. Una chimenea en una casa de la sierra, en torno a la cual nos sentamos a gusto, y pensamos, y vemos nuestra vida como un tránsito misterioso y doliente, y sonreímos, sin embargo.
Aquí, reseña.
Aquí, reseña.
12 de junio de 2008
Poeta-librero
Me acaba de llamar mi tía Marijose para contarme una anécdota: estaba leyendo la biografía del primer Cernuda, escrita por Antonio Rivero Taravillo, y en un pasaje en el que describe la vida del poeta en madrid, cuando trabajó en una librería, Rivero Taravillo enumera a unos cuantos "poetas libreros", como... ¡Jesús Beades! Así que mi tía, ojoplática, no ha cesado de dejarme mensajes en el teléfono fijo, para contarme la gracia. Lo que pasa es que le faltan pilas (al teléfono), y no había escuchado el mensaje. Por fin me localiza en el móvil y me cuenta que salgo en la página 185 de ese libro. Así que: Antonio, te has ganado la publicidad gratuita.
Quizá deba añadir que lo de "librero" se refiere a mi breve labor como dependiente en Casa del Libro de Sevilla, cuando la dirigía el propio Antonio Rivero.
(También he recibido llamadas, otros años, por mi aparición en las diarios de García Martín, y Andrés Trapiello, pero me hacen menos ilusión).
Quizá deba añadir que lo de "librero" se refiere a mi breve labor como dependiente en Casa del Libro de Sevilla, cuando la dirigía el propio Antonio Rivero.
(También he recibido llamadas, otros años, por mi aparición en las diarios de García Martín, y Andrés Trapiello, pero me hacen menos ilusión).
4 de junio de 2008
2 de junio de 2008
Foto dedicada
30 de mayo de 2008
Texto sin contexto
"La idea de la inmortalidad del alma se ha de abolir sin contemplaciones como algo que se opone de la manera más radical al pensamiento bíblico".
¿Quién escribió esto?
* Actualización y RESPUESTA: Joseph Ratzinger, en "Escatología".
¿Quién escribió esto?
* Actualización y RESPUESTA: Joseph Ratzinger, en "Escatología".
18 de mayo de 2008
Tarde y descenso
Domingo por la tarde, como siempre. La luz, la luz cantada tantas veces, como hilillo que entra por una chimenea de la sierra, y da justo en el leño solitario, apagado, ya tibio el mes y el corazón descalzo. A veces, la luz desciende como diciendo: no hace falta, en este momento, redención. Sólo respira, descuídate, camina. Y late el corazón sin prisa, y nos vamos por la luz hacia la noche calma. Hacia el sofá y las zapatillas viejas. Hacia la sopa y el desandar lo andado, hacia la cama abisal, acogedora, nueva. Un descenso sin consciencia, un remansado final para la jornada infinita. A veces, uno se cansa de juzgarse tanto. Necesita dormir, soñar muy poco, perderse hacia dentro. Y que el mundo gire sin nosotros, qué alivio.
9 de mayo de 2008
Mayo. Locos.
Mayo aparece y nos vuelve locos. El calor reina, de pronto, con mano firme y derrite, acelerado, el asfalto y las cabezas, que cuelgan líquidas sobre las barras de los bares, como relojes dalinianos. Nos arrastramos a nuestras cosas cotidianas, con caras lánguidas de cuadro barroco, como santa teresas sin éxtasis, pero con la misma mirada doliente y equívocamente erótica. De pronto, el viento cambia, como en Mary Poppins, y bajan los termómetros con sus voces de mercurio, riéndose de nosotros: "qué os habéis creído, todo cambia, nada es seguro", y los pañuelos de papel danzan sobre las aceras, los lunas de los coches se empañan, y la luna nos mira y se sonríe. Sacamos del fondo del armario ese jersey fino que guardamos antesdeayer, y vamos cerrando las ventanas. Las corrientes son muy peligrosas, dice la abuela. Las campañas de mayo se congelan en el tiempo, en el ánimo. Y esperamos la llegada redentora de un poema, de una llamada de teléfono, del calor de algún modo que le falta a nuestras manos. Locos, locos. Desconcertados, con los recuerdos veraniegos a medio sacar del cajón, con las bermudas mirándonos en silencio, sin saber qué hacen sobre la cama. Mayo marcea, y nosotros, febreriles, no vemos el momento de ir a la playa, abrir los poros y respirar la vida, ya del todo, con gaviotas y vino, con sandalias perezosas. La buena vida que se escapa tanto, como la zanahoria del burro. Allí, allí. Y nosotros aquí. Locos.
2 de mayo de 2008
Menos mayo
A J.M.M.
En mayo cuántas cosas me hacen falta.
El tiempo, como sangre, se me agolpa
ante los ojos del mirar inquieto.
Lo que me gusta más de mayo ardiente,
es que no pienso en mayo, ni lo añoro.
Sólo soy una estatua, apenas viva,
los pájaros se acercan y me tocan,
para marcharse luego. Yo me quedo
en este cementerio de azucenas,
en que me hacen falta tantas cosas,
en que me falta todo menos mayo,
ante los ojos del mirar inquieto.
En mayo cuántas cosas me hacen falta.
El tiempo, como sangre, se me agolpa
ante los ojos del mirar inquieto.
Lo que me gusta más de mayo ardiente,
es que no pienso en mayo, ni lo añoro.
Sólo soy una estatua, apenas viva,
los pájaros se acercan y me tocan,
para marcharse luego. Yo me quedo
en este cementerio de azucenas,
en que me hacen falta tantas cosas,
en que me falta todo menos mayo,
ante los ojos del mirar inquieto.
1 de mayo de 2008
21 de junio, Malahide Castle
He visto Dublín, una estación con lluvia, un camino con guijarros y colillas hacia la pensión escueta. Bruma desapacible, no como en las escenas irlandesas soñadas en Sevilla, con calor y tapa de caña de lomo, no como los cuentos o la música que impregna la tierra de Inisfree. Pero vamos a otro sitio. Al fondo aparecerá el castillo de Malahide, radiante en la distancia, con un sol imprevisto sobre el equipo de sonido. Ya la turba se agolpa frente a la torre del homenaje, porque esa tarde va a ocurrir algo. Nadie será el mismo cuando regresemos. El tren, el taxi, el avión hacia la rutina, a toda prisa. Pero antes... No puedo aún imaginarlo. Suena Crossroads al fondo, y me tiemblan los dedos mientras miro mi entrada.
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