Ser un hombre de exito

"El éxito lo confirman los demás. Quizá sólo consista en los demás", dice Gabriel Miró en El Obispo Leproso. Pensé al leerlo que una definición de la felicidad, de la cualidad de los santos, es que el éxito se viva de un modo ajeno a los demás, es decir, por sí mismo. Otra forma de decirlo (de decir "por sí mismo"), es que "los demás" se refiera a Dios (y el plural sería exacto). Entre tanto, mientras somos pecadores -toda la vida- los demás representan a Dios. La vanidad es la más venial de los aspectos del orgullo; es -como apuntábamos al hilo de Gómez Dávila- una pregunta, no una afirmación. Quien necesita la aprobación de los demás, sino es una necesidad única y obsesiva, está vacunado contra la verdadera soberbia, en que el éxito sólo se lo puede confirmar uno mismo.

2 comentarios:

llir dijo...

Son las ocho y media y veo esto... ¡Qué buena reflexión! Brindo por tu regreso.
P.S.: Este post seguro que no lo borrarás.

Juan Ignacio dijo...

Qué bien, así sí. Esta reflexión es muy buena, se la daría a un antiguo conocido que ahora no veo que y que reclamaba, en calidad de artista, que se necesitaba la aprobación del público; el lo ponía, sin embargo, con una frase que ahora no recuerdo, pero sonaba muy "vanidosa". En cabio así, que bien visto, así sí...