Pasó por estos sotos con presura


Siguiendo una vieja idea: el deseo es lo que nos indica que estamos hechos para algo que se parece a nuestra vida -si no, no podríamos desearlo- pero que no es exactamente como nuestra vida -si no, tampoco podríamos desear, necesitar, pues estaríamos satisfechos-. Desde un punto de vista apostólico el deseo es fundamental, sin él no habría conversión. Digo apostólico pues el Kerigma, el anuncio de Jesús, consiste en sacar a la luz lo que estaba en tinieblas. El deseo nos recuerda nuestra ser inacabado y perfectible, y ese ansia que nos excede y no podemos dar forma nos lleva al terrible anhelo que es el mejor momento para el salto de la Fe, que diría Pascal. Y de los intentos de darle forma nace al Arte.
Se dice que la conciencia es la voz de Dios; el deseo sería el eco de una voz que creemos, pero no estamos seguros, haber oído, y cuya sola reverberación -en las paredes del mundo- nos ensordece y desconcierta. Es un signo sensible. "Pasó por estos sotos con presura..."

5 comentarios:

Bukowski dijo...

Quillo, Beades, cuidadito con las faltas de ortografía (reverberación), veo que el trabajo te está colapsando el cerebro.

PD: menudas horitas para meter una entrada al blog...

uca dijo...

Ala, yo iba a decir lo mismo, para una vez que puedo corregirte...

Carlos RM dijo...

«[...]vestidos los dejó de hermosura». Uf, Beades, has subido el nivel; no el tuyo, sino el de mi acatarrada duda sobre el deseo. Me gusta la idea de que el deseo es una especie de fuerza que nos empuja a mejorar, a convertirnos y a reconvertirnos. A parecernos o a acercarnos a lo que deberíamos ser y no podemos: pasar corriendo por la cuerda floja. Y llegar.

Gracias por los saludos desde tu acogedora casa. Aquí tienes también la tuya. ¡Y saludos a la señora!

Fernando do Vale dijo...

Qué es un pequeño descuido -ah, duendes del blog- comparado con el acierto de la entrada?

No sé que pensaría Cernuda de estas ideas. Creo que él apuntó muy cerca aun si saberlo. Cabanillas da en el clavo en sus poemas.
No se trata de explicarlo, claro. El misterio, por definición, no se explica, se señala.

Buena entrada, muy hermosa para este domingo.

Juan Ignacio dijo...

Pues esto que dices es muy acorde a la forma de vivir y "enseñar" la fe que tiene Comunión y Liberación, llamando al deseo "exigencias del corazón". (No soy miembro de esa comunidad pero supe acercarme hace un tiempo a alguna de sus reuniones).