0 "Uno puede tolerar las desgracias: vienen de fuera, son accidentes. Pero sufrir por las propias acciones, ése es el azote de la vida".
1 "Hay un sólo mundo para todos, y el bien y el mal, el pecado y la inocencia, se pasean por él cogidos de la mano. Ceñir la mirada a la mitad de la vida que se puede vivir tranquilamente es pretender que por habernos cegado podemos andar con mayor seguridad por una tierra de pozos y precipicios".
2 "Las generalizaciones en lo intelectual son siempre interesantes, pero las generalizaciones en lo moral no tienen ningún sentido".
3 "La única diferencia entre el santo y el pecador es que todo santo tiene un pasado, y todo pecador tiene un futuro".
4 "Los hombres pueden ser analizados, las mujeres meramente adoradas".
5 "Os digo que para sucumbir a ciertas tentaciones hay que tener fuerza, fuerza y coraje".
6 "Anoche iba demasiado maquillada, y con muy poca ropa. Eso es siempre un signo de desesperación en una mujer".
7 "Habla más y dice menos que cualquiera de mis conocidos. Lo tiene todo para ser un orador".
8 "Me convertiste en un falso ídolo, y no tuve el coraje de rebajarme, mostrarte mis heridas y decirte mis debilidades".
9 "No pronuncies grandes palabras. ¡Significan tan poco!"
10 "Si los hombres nos casáramos con las mujeres que merecemos, iríamos apañados".
11 "Sólo los familiares o los acreedores llaman a la puerta de ese modo tan wagneriano".
12 "En asuntos de extrema importancia, el estilo, no la sinceridad, es lo vital".
13 "No existen libros morales o inmorales. Los libros están bien escritos o mal escritos. Eso es todo".
14 "La belleza, la verdadera belleza, termina donde comienza la expresión intelectual. El intelecto es en sí mismo un tipo de exageración, y destruye la armonía de cualquier rostro".
15 "Nunca pronuncio ante nadie el nombre de mis seres queridos. Es como ceder algo de ellos".
16 "Te gusta todo el mundo; es decir, todo el mundo te resulta indiferente".
17 "El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expresa".
18 "El hombre perfectamente informado, ése es el ideal moderno. Y la mente del hombre perfectamente informado es algo horrible. Es como una tienda de baratijas, llena de atrocidades y polvo, donde todo cuesta más de lo que vale".
19 "Los filántropos pierden toda noción acerca de la humanidad. Es su rasgo distintivo".
20 "La humanidad se toma a sí misma demasiado en serio. Es el pecado original del mundo. Si el hombre de las cavernas hubiera sido capaz de reír, la historia habría sido diferente".
21 "Los buenos artistas existen sólo en lo que hacen, y por tanto son absolutamente anodinos en lo que son. Un gran poeta, un poeta grande de verdad, es la criatura más prosaica. Pero los poetas de índole menor son absolutamente fascinantes. Cuanto peores son sus rimas, más pintoresco es su aspecto. El mero hecho de haber publicado un libro de sonetos mediocre hace que un hombre sea irresistible. Vive la poesía que no puede escribir. Los otros escriben la poesía que no se atreven a convertir en realidad".
22 "El placer es la piedra de toque de la naturaleza, su gesto de aprobación. Siempre que somos felices somos buenos, pero no siempre que somos buenos somos felices".
23 "Quería crear un nuevo modo de vida que contuviera una filosofía razonada y unos principios jerarquizados, y hallar en la espiritualización de los sentidos el modo más elevado de realizarse".
24 "A lo largo de la vida podemos tener como mucho una experiencia honda, y el secreto de la vida consiste en reproducir esa experiencia con la máxima frecuencia".
25 "Los grandes amores y sufrimientos son destruidos por su propia plenitud".
26 "Uno debería abstenerse de hacer algo de lo que no pueda hablar en la sobremesa".
27 "No son la voluntad o las intenciones lo que rige la vida. La vida es cuestión de nervios, y de fibras, y de compartimentos lentamente construidos donde el pensamiento se esconde y la pasión sueña. Puedes considerarte seguro, y pensar que tu posición es firme. Pero un repentino color matizado en una habitación o en un cielo matutino, un perfume especial que una vez amaste y que llega cargado de recuerdos, un verso de un poema olvidado que reencuentras, una cadencia de una pieza musical que dejaste de tocar; te digo, Dorian, que es de cosas como éstas de lo que dependen nuestras vidas".
Y ahora, mis amigos bloggueros, ¡a escoger! (podéis nombrar las citas por sus números).
10 de febrero de 2007
7 de febrero de 2007
Mientras siga siendo cierto
"España de la caudalosa amistad"
Mientras este verso del argentino Jorge Luis Borges siga siendo verdad, no prevalecerá el banquete de las hienas.
Mientras este verso del argentino Jorge Luis Borges siga siendo verdad, no prevalecerá el banquete de las hienas.
6 de febrero de 2007
Ser un hombre de exito
"El éxito lo confirman los demás. Quizá sólo consista en los demás", dice Gabriel Miró en El Obispo Leproso. Pensé al leerlo que una definición de la felicidad, de la cualidad de los santos, es que el éxito se viva de un modo ajeno a los demás, es decir, por sí mismo. Otra forma de decirlo (de decir "por sí mismo"), es que "los demás" se refiera a Dios (y el plural sería exacto). Entre tanto, mientras somos pecadores -toda la vida- los demás representan a Dios. La vanidad es la más venial de los aspectos del orgullo; es -como apuntábamos al hilo de Gómez Dávila- una pregunta, no una afirmación. Quien necesita la aprobación de los demás, sino es una necesidad única y obsesiva, está vacunado contra la verdadera soberbia, en que el éxito sólo se lo puede confirmar uno mismo.
4 de febrero de 2007
En vez de hombres

En casa acabamos de revisitar -como dicen los cinéfilos pedantes- la maravillosa "V de Vendetta", que ya vi en su momento empujado por la prosa de Enrique García-Máiquez. Entonces, y en el blogg, me centré en la figura de Evey, en la sexta vía de la existencia de Dios que supone, entre otras damas, la señorita Portman. Hoy me he quedado patidifuso, al sentir -ojo, sentir es el verbo- un estremecimiento de actualidad y de cercanía en el tema de la película. "El pueblo no debería temer a sus gobernantes. Son los gobernantes los que deberían temer a su pueblo". Pero un pueblo que -por cansancio, abulia, molicie, o inconsistencia mental- dimite de su libertad -su centímetro de libertad, que dice la película-, puede ser llevado a ceder su soberanía a tipejos sin fundamento, cáscaras sin sustancia, a cuatro consignas a modo de espantapájaros, que se repiten maquinalmente, ocupando el lugar del pensamiento. El miedo es muy poderoso, y lo han sabido siempre, no sólo los tiranos, sino también los aprendices de caudillos, los demagogos de medio pelo, que nos susurran: "quitaos de encima el peso agobiante de la responsabilidad personal, la molestia de conocer, el engorro de decidir. Yo pensaré por todos, y os protejeré". Entonces somos masa, y no pueblo. Consumidores, no ciudadanos. "Hombres de paz", en vez de hombres.
3 de febrero de 2007
Pasó por estos sotos con presura

Siguiendo una vieja idea: el deseo es lo que nos indica que estamos hechos para algo que se parece a nuestra vida -si no, no podríamos desearlo- pero que no es exactamente como nuestra vida -si no, tampoco podríamos desear, necesitar, pues estaríamos satisfechos-. Desde un punto de vista apostólico el deseo es fundamental, sin él no habría conversión. Digo apostólico pues el Kerigma, el anuncio de Jesús, consiste en sacar a la luz lo que estaba en tinieblas. El deseo nos recuerda nuestra ser inacabado y perfectible, y ese ansia que nos excede y no podemos dar forma nos lleva al terrible anhelo que es el mejor momento para el salto de la Fe, que diría Pascal. Y de los intentos de darle forma nace al Arte.
Se dice que la conciencia es la voz de Dios; el deseo sería el eco de una voz que creemos, pero no estamos seguros, haber oído, y cuya sola reverberación -en las paredes del mundo- nos ensordece y desconcierta. Es un signo sensible. "Pasó por estos sotos con presura..."
27 de enero de 2007
Con un tirón del hilo
"(...) le cogí (al ladrón) con un anzuelo y una caña invisibles, lo bastante largos como para dejarle caminar hasta el fin del mundo y hacerle regresar con un tirón del hilo". (G.K. Chesterton)
Kilómetros de extravío, pantanos neblinosos de aire tibio y sonidos opacos, donde apenas se distinguen unas formas humanas, risas apagadas, un lamento a lo lejos. Y seguimos caminando, por el bosque semanal. Lunes, martes, sábados, se suceden como una cortina interminable que apenas sí promete ya un balcón. La música de fondo es continua, insustancial, como la de una sala de espera. Atados a los tobillos, unos sacos llenos de una materia pesada y pastosa, que abre dos surcos en el terreno, aunque se borren a los pocos minutos. La hierba, los árboles, sin embargo, son amenos, como el jardin de Epicuro.
Una mañana, de repente, unos versos:
"(...) te quiero significa
que bueno que tú existas como tú
qué alegría tu sola realidad
sólo tú eres tú en el universo
qué sería del ser sin tu existencia
me comprometo a que existas siempre más (...)"
y estos otros:
"y el viento lloraba a Dios sobre las torres vacias
haciendo caer las hojas del otoño de la Edad Media".
(Jose Miguel Ibañez Langlois)
Los pies se sueltan, la niebla se adelgaza, la hierba dimite de hedonista y se hace adoratriz, el hilo musical se transforma en contrapunto y gozo vigoroso, y un por un momento vamos a algún sitio, regresando, a toda prisa, hacia delante.
Kilómetros de extravío, pantanos neblinosos de aire tibio y sonidos opacos, donde apenas se distinguen unas formas humanas, risas apagadas, un lamento a lo lejos. Y seguimos caminando, por el bosque semanal. Lunes, martes, sábados, se suceden como una cortina interminable que apenas sí promete ya un balcón. La música de fondo es continua, insustancial, como la de una sala de espera. Atados a los tobillos, unos sacos llenos de una materia pesada y pastosa, que abre dos surcos en el terreno, aunque se borren a los pocos minutos. La hierba, los árboles, sin embargo, son amenos, como el jardin de Epicuro.
Una mañana, de repente, unos versos:
"(...) te quiero significa
que bueno que tú existas como tú
qué alegría tu sola realidad
sólo tú eres tú en el universo
qué sería del ser sin tu existencia
me comprometo a que existas siempre más (...)"
y estos otros:
"y el viento lloraba a Dios sobre las torres vacias
haciendo caer las hojas del otoño de la Edad Media".
(Jose Miguel Ibañez Langlois)
Los pies se sueltan, la niebla se adelgaza, la hierba dimite de hedonista y se hace adoratriz, el hilo musical se transforma en contrapunto y gozo vigoroso, y un por un momento vamos a algún sitio, regresando, a toda prisa, hacia delante.
Aquel lugar

ALBA
Desde el aire acarician las gaviotas
con su vuelo los arcos de las antiguas plazas.
Tiene un raro misterio la bahía,
y silencio las calles.
Los obreros del muelle ya trabajan,
mas susurran cantando las sirenas de Cádiz
y se saben en manos de dioses compasivos.
Hay una mezcla de promesa
y de monotonía
en el aire del mar, en la frescura
que humedece mis labios. Y a lo lejos
- leves pájaros blancos - una luz presentida que diviso
mientras los barcos de la noche vuelven.
(Alejandro Martín Navarro)
Hoy se ha presentado en Sevilla el libro de Ale, y José Julio Cabanillas ha dicho unas cuantas cosas muy emocionantes, sobre Ale y sobre la poesía. Hablando de la individualidad de cada persona, insustituible y distinta, recordaba la imagen de Gerald Manley Hopkins sobre una ciruela que se muerde, y su sabor ácido y dulce a la vez es peculiar e intenso, como el "sabor" de cada persona (que Cristo "probase" en el Calvario). Las típicas preguntas -seguía José Julio- sobre "los temas" de un poeta son vanas, pues lo importante no es de qué se habla, sino quién habla. La Poesíá es alguien, que habla con otro alguien, en la intimidad, y esta intimidad es un clamor de siglos que suenan como un susurro. Para que nazca un poeta se tienen que juntar el Cielo con la tierra. Pero la diferencia entre un poeta mayor y otro menor es que el primero -Dante, por ejemplo- recopila en su voz personal y distinta toda una tradicion, una cultura. Ale es un poeta mayor.
22 de enero de 2007
Naderias por alegrias
Miro mi vida. No es más
que un pasito hacia delante
y uno y medio para atrás.
*
Vivir todo con pasión:
lo que no andan los pies
ya lo anda el corazón.
*
No hagan caso a lo de antes.
Quizá las huellas de hormiga
sean pasos de gigantes.
*
La más dura de las artes:
llevar el camino dentro
y la meta en todas partes.
que un pasito hacia delante
y uno y medio para atrás.
*
Vivir todo con pasión:
lo que no andan los pies
ya lo anda el corazón.
*
No hagan caso a lo de antes.
Quizá las huellas de hormiga
sean pasos de gigantes.
*
La más dura de las artes:
llevar el camino dentro
y la meta en todas partes.
21 de enero de 2007
La comida de los astronautas
Una de las funciones de la Poesía se parece a la comida de los astronautas. En un pequeño tubo llevan las proteinas, vitaminas y sales minerales suficientes para sustentarse durante muchas horas, y así evitan cocinar -que no es posible en la nave espacial, ni hay tiempo- y ganan espacio -espacio espacial-.
Antesdeanoche, tras una dura cornada laboral (y sin cortar orejas), cuando se me caían los párpados, caído en el sofá, y Buenafuente era el buenagente establecido al otro lado de la mesa camilla, abrí la antología de poesía española que Fidel Villegas editó para sus alumnos de secundaria. Leí en voz alta algunos clasiquísimos versos:"¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?", "y su mudanza ves, estando queda", "estando ya la casa sosegada", "beber veneno por licor süave". Los versos resonaban en la sala de estar, con un fondo de antenatrés, rumor de calentador de aire, y la vista nublándose en el límite del día, en que me voy borrando como un espejismo que se va a la cama, a la cama, que mañana hay que madrugar...
(confío que, si no hoy, tras algunas entradas Enrique vuelva a "ponerme en su su sitio").
Antesdeanoche, tras una dura cornada laboral (y sin cortar orejas), cuando se me caían los párpados, caído en el sofá, y Buenafuente era el buenagente establecido al otro lado de la mesa camilla, abrí la antología de poesía española que Fidel Villegas editó para sus alumnos de secundaria. Leí en voz alta algunos clasiquísimos versos:"¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?", "y su mudanza ves, estando queda", "estando ya la casa sosegada", "beber veneno por licor süave". Los versos resonaban en la sala de estar, con un fondo de antenatrés, rumor de calentador de aire, y la vista nublándose en el límite del día, en que me voy borrando como un espejismo que se va a la cama, a la cama, que mañana hay que madrugar...
(confío que, si no hoy, tras algunas entradas Enrique vuelva a "ponerme en su su sitio").
22 de diciembre de 2006
¡Feliz Navidad para todos!
Quien canta, dos veces reza.
Yo quiero hacer oración
y, para entrar en canción,
voy sirviendo una cerveza.
(Nadie por esto se asombre,
pues un trago generoso
alza el salmo jubiloso
porque el Verbo se hizo Hombre).
Hacia Belén -escuchad-
llegó la Vigen preñada
(esto es un cuento de hadas
y también es realidad).
Es el colmo del misterio
que el Niño que se hace caca
redima la carne flaca
del hombre en su cautiverio.
Quien canta, reza dos veces,
si es con guitarra cuatro
y, si hacemos un teatro,
se multiplican las preces.
Así que os invito a una birra
y os ofrezco mi canción.
Cantemos a coro este son
del oro, el incienso y la mirra.
Quien canta dos veces reza
¡nadie esté ya sin cerveza!
(Encontré estos versos en una servilleta de papel, encima de la mesa de un bar; estaba firmado como Juan Luis de Soria, qué cosas)
Yo quiero hacer oración
y, para entrar en canción,
voy sirviendo una cerveza.
(Nadie por esto se asombre,
pues un trago generoso
alza el salmo jubiloso
porque el Verbo se hizo Hombre).
Hacia Belén -escuchad-
llegó la Vigen preñada
(esto es un cuento de hadas
y también es realidad).
Es el colmo del misterio
que el Niño que se hace caca
redima la carne flaca
del hombre en su cautiverio.
Quien canta, reza dos veces,
si es con guitarra cuatro
y, si hacemos un teatro,
se multiplican las preces.
Así que os invito a una birra
y os ofrezco mi canción.
Cantemos a coro este son
del oro, el incienso y la mirra.
Quien canta dos veces reza
¡nadie esté ya sin cerveza!
(Encontré estos versos en una servilleta de papel, encima de la mesa de un bar; estaba firmado como Juan Luis de Soria, qué cosas)
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