La comida de los astronautas

Una de las funciones de la Poesía se parece a la comida de los astronautas. En un pequeño tubo llevan las proteinas, vitaminas y sales minerales suficientes para sustentarse durante muchas horas, y así evitan cocinar -que no es posible en la nave espacial, ni hay tiempo- y ganan espacio -espacio espacial-.
Antesdeanoche, tras una dura cornada laboral (y sin cortar orejas), cuando se me caían los párpados, caído en el sofá, y Buenafuente era el buenagente establecido al otro lado de la mesa camilla, abrí la antología de poesía española que Fidel Villegas editó para sus alumnos de secundaria. Leí en voz alta algunos clasiquísimos versos:"¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?", "y su mudanza ves, estando queda", "estando ya la casa sosegada", "beber veneno por licor süave". Los versos resonaban en la sala de estar, con un fondo de antenatrés, rumor de calentador de aire, y la vista nublándose en el límite del día, en que me voy borrando como un espejismo que se va a la cama, a la cama, que mañana hay que madrugar...


(confío que, si no hoy, tras algunas entradas Enrique vuelva a "ponerme en su su sitio").

2 comentarios:

Rocio Arana dijo...

Es injusto que no lo estés! Bienvenido, yo te tengo entre mis favorites y te pinchao por ver si un milagro... milagro poético es éste.

E. G-Máiquez dijo...

Como buen profe de secundaria te diré que yo te quité del link, que suspendiste tú, etc. Te lo disculpaba, desde luego, suponiéndote ocupado con los estrenos matrimoniales, tan apasionantes. Ojalá que te animes y no hagas mutis por el foro de nuestra tertulia, que te echábamos de menos. Incluso admito que tus entradas son como comida de los astronautas: un poquito nos vale, pero eso, no nos abandones.