Tres acordes


"En el mundo chismoso y cerrado del blues británico, dicen de Theo que es una promesa, que ya posee una comprensión madura del lenguaje, y que quizás un día hasta podría codearse con los dioses, es decir, con los dioses británicos: Alexis Korner, John Mayall, Eric Clapton. Alguien ha escrito en algún lugar que Theo Perowne toca como un ángel.
Su padre, por supuesto, refrenda esta opinión, a pesar de sus dudas sobre los límites de la forma. Le gusta mucho el blues; de hecho, fue él quien le mostró a Theo, a los nueve años, cómo sonaba. Después, el abuelo se hizo cargo. Pero ¿producen una satisfacción vitalicia doce compases de tres acordes obvios? Tal vez sea uno de esos casos en que un microcosmos te da el mundo entero. Como un plato llano Spode. O una sola célula. O, como dice Daisy, una novela de Jane Austen. Cuando el intérprete y el oyente conocen tan bien el recorrido, el placer reside en la desviación, en el giro inesperado contra la corriente".

(de "Sábado", de Ian McEwan. Anagrama, 2005)

3 comentarios:

Bukowski dijo...

Si es que a ti te tocan el blues y...

Inma dijo...

Jesús, ¿Has leído o estás leyendo esta novela? El año pasado me la recomendó un buen amigo pero la dejé pasar. Por el fragmento parece que vale la pena, incluso para los que ignoramos casi todo del blues.
Saludos

Jesús Beades dijo...

La novela, por lo que veo hasta ahora, no va sobre el blues, pero me llamó mucho la atención ese fragmento, y no por el blues, sino por esa fina línea que sostiene el estilo de McEwan, que me hace sentir una concordancia súbita y jubilosa. Jubilosa, pero sin estruendo (como ocurre con Chesterton), sino con esa tibia y mesurada forma de hacerte caer en que "no estás solo". Y eso es lo mejor de la literatura.
Te recomiendo especialmente también su novela "Expiación".