Lewis dice que sentimos más lo que nos separa de los animales, paradójicamente, en los más parecidos, como los simios. Como "sólo les falta hablar", ese "sólo" está terriblemente presente, inquieta, nos interroga.
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Lewis apuntaba algo al respecto de "lo artístico" en la Revelación. Como, cosa que aprendió de Tolkien, "los mitos son la Verdad dicha a través de la plata", cuando la Verdad está más cerca de los humano, se va despojando de su Gloria. Esto es la Encarnación. (Balthasar habla de la "Kenosis", el vaciamiento, el ocultamiento de la divinidad, que tendría su culmen en Getsemaní). Por eso Lewis ve coherente que el Evangelio sea tan pedestre y prosaico, y los mitos griegos, nórdicos o escandinavos tan "poéticos". La Verdad pasó de ser un mito a ser un Hecho.
25 de agosto de 2006
Black Douglas

"En Teba, provincia de Málaga, un monumento recuerda la gesta del
escocés Lord James Douglas –Black Douglas- con motivo de la toma de Teba en 1330. Por encargo del rey Robert the Bruce, marchó a Tierra Santa para depositar allí el corazón del rey fallecido. En el camino decidió unirse a Alfonso XI en su campaña contra Teba. Según el relato llevaba el corazón real en una caja de plata, colgada al cuello. En el momento crítico de la batalla, él y sus seguidores se vieron abandonados… entonces… arrojó el corazón de Bruce al punto más reñido de la pelea,exclamando: “¡Pasa primero en la lucha, como tenías por costumbre hacer, y Douglas te seguirá o morirá en la empresa!”, que es justo lo que hizo…”"
(Me econtré este texto cuando estaba inmerso en mi trabajo actual, redactando una guía cultural de viaje).
22 de agosto de 2006
¿El cielo es un soborno?
Esto se preguntaba, en su retórica y atea juventud, nuestro querido C.S.Lewis. Hasta que aprendió, y -gratias- nos explicó, cómo si lo prometido tiene relación con la acción que causa la promesa, va desapareciendo la distancia entre ambos. Así, unirse a la amada no es un premio arbitrario por la proeza de conquistarla, como si nos regalasen un coche, sino su culminación, aquello que ya se pregustaba en el cortejo, y de lo que se quería más. Y aunque la pedagogía natural, innata, nos lleva a prometer premios -y castigos- a los niños, para enderezar su conducta, con el tiempo aprendemos que el objetivo es hacer las cosas por sí mismas. De hecho, como el dulce, o el juguete, es algo bueno para el niño, se le enseña dos cosas: primero, a fiarse del adulto, que le dice que aquello que debe hacer (la cama, los deberes...), a su extraña manera, es bueno. Y segundo, a que las acciones buenas tienen una recompensa. Traspasado a la apologética, continuaba, no es que se tenga un tipo de conducta para que nos premien con el Cielo, sino que se va teniendo un tipo de conducta porque una cierta visión, o anticipo, del Cielo ya está dentro de nosotros. El efecto inverso lo tiene muy claro la sabiduría popular: en el pecado lleva la penitencia, lo cual siempre, al final, es una gran verdad. Por eso los peores pecados son los que más hacen sufrir, los que menos gusto dan; los pecados más espirituales: soberbia, ira, egoísmo, desprecio, orgullo. En la lujuria, en la gula, en la vanidad, en la pereza, hay "más cielo", todo lo que tienen de placentero. Pero al final llevan también su penitencia, sólo que es menos directa, más tardía.
Y, con todo, es necesaria la Fe. Pues no siempre vemos la relación entre el acto y su fin. Aunque, me parece, deberíamos siempre intentar verla. A esto se le llama discernimiento, y para ello se pide Luz al Espíritu Santo. Por pedir que no quede.
Y, con todo, es necesaria la Fe. Pues no siempre vemos la relación entre el acto y su fin. Aunque, me parece, deberíamos siempre intentar verla. A esto se le llama discernimiento, y para ello se pide Luz al Espíritu Santo. Por pedir que no quede.
Oi una voz en la duermevela...
Carpe Diem. Aprovecha, ahora que tienes tus amigos cerca. Llénate de sus voces, recréate en la conversación. Atesora el grano para el invierno duro, como sugería Rocío Arana (a sí misma) en un poema. Mira, piensa, haz música y compártela. No sabes si mañana estarás solo, sin tener con quien hablar de lo más íntimo; aunque ese mañana sea dentro de quince años. Entonces vivirás, en parte, de lo que hoy tienes. Y no desaproveches a los menos cercanos, cultiva su amistad, que también será valiosa. No caigas en el error de pensar que es corriente la amistad que disfrutas, porque es un impagable don. Cada minuto cuenta. Carpe Diem.
8 de agosto de 2006
et in hora mortis nostrae

Las llaves que dio Jesús a Pedro son sacramentales: signos externos de lo invisible. Abren y cierran en el mundo, como representación misteriosa de lo que sólo Dios abre y cierra en el corazón. Para lo más importante, para el destino último, Dios deja la llave a cada hombre, libre de atar o desatar su propia salvación -aunque la llave la hace Dios-. Por eso Pedro representa, no sólo a Cristo ante el hombre, sino al hombre ante Cristo. Lo que el hombre ate en la tierra, quedará atado en el cielo.
El hombre vestido de blanco murió acompañado de millones de personas que le lloraban, agradecidos por su vida de entrega y su mensaje de esperanza. El hombre que está a su lado (queriendo mostrarle la hora del mundo) morirá después de que millones de personas hayan deseado su muerte. Esta diferencia, que me hizo notar el otro día Joaquín, no puede ser sino un aldabonazo para nosotros los mediocres. "¿Qué quieres que te haga?", oímos decir al Maestro, detrás de este telón de tiempo y prisa. Esa es la pregunta decisiva, y aún más decisiva es la respuesta.
Retorno a Brideshead
“He estado antes aquí”, aparte de una frase que, sin duda, se dijo Edipo, sería el lema de todo hombre cuando contempla la Hermosura; Ratzinger habla de la memoria de Dios dormida dentro de cada uno. Todo -buen- poema sería como ese segundo que media entre “He estado antes aquí”, y el momento en que, definitivamente, no recordamos cuándo.
19 de julio de 2006
Hopper, Carver. Soledad y silencio.

Para mi Hopper es a la pintura lo que Raymond Carver al relato. Sus cuadros, sus relatos, muestran la inmensa orfandad del mundo civilizado, la atmosfera de un silencio casi aplastante, en el que ese casi es el espacio decisivo de la libertad, de la respiración. Estrecho pero necesario, vital; sus silencios gritan. Y alguien los escucha.
18 de julio de 2006
EL TAMAÑO DE MI ESPERANZA
El tamaño de mi esperanza es reducido. Y no piensen que estoy siendo pesimista.
La misma desazón que nos impide disfrutar del todo -hasta el tuétano-, la misma insondable ansia, ese "buscamos por todas partes el absoluto y no hallamos sino objetos", que decía Novalis, es mi razón para la esperanza. "No sé quién fui, pero sabré quién soy", dice Enrique, y está certeza (poética, no racional), habita en el hueco exacto de la insatisfacción.
Porque es un hueco, un vano, una puerta. La puerta angosta, por la que, antes del fin, habrá que agacharse y pasar. Es cuestión de adelgazar, "como huellas de gaviota sobre la arena". No sabemos cómo será.
Esta mañana doy gracias a Dios por el desasosiego, que nos recuerda -tanto como la felicidad, de modo inverso- nuestro fin último, el otro lado del umbral, "cuyo rumor me llega como a través de un muro".
La misma desazón que nos impide disfrutar del todo -hasta el tuétano-, la misma insondable ansia, ese "buscamos por todas partes el absoluto y no hallamos sino objetos", que decía Novalis, es mi razón para la esperanza. "No sé quién fui, pero sabré quién soy", dice Enrique, y está certeza (poética, no racional), habita en el hueco exacto de la insatisfacción.
Porque es un hueco, un vano, una puerta. La puerta angosta, por la que, antes del fin, habrá que agacharse y pasar. Es cuestión de adelgazar, "como huellas de gaviota sobre la arena". No sabemos cómo será.
Esta mañana doy gracias a Dios por el desasosiego, que nos recuerda -tanto como la felicidad, de modo inverso- nuestro fin último, el otro lado del umbral, "cuyo rumor me llega como a través de un muro".
14 de julio de 2006
Frase de Alejandro Martin Navarro, que atribui, por error, a Vattimo:
"Todo lo que no es Amor, es idolatría."
8 de julio de 2006
Every day I have the blues.

Y el viernes, por fin, fuimos al concierto de B.B. King. Es su gira de despedida, con ochenta años de edad. Lo que allí vivimos, en la Plaza de Toros de Córdoba, no encontrará fácilmente el camino de la literatura. Porque la música tiene eso que decía Fray Luis de León:
Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.
Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.
Pero Fray Luis, por neoplatónico y por vapuleado, sentía la llamada de la agreste soledad. Sin embargo, pudimos sentir que el gozo definitivo del hombre es comunitario. En el concierto del viernes cada músico aportó su virtud, su fuerza peculiar y diferente, a un sonido que nos metió de lleno en el caluroso delta del Mississipi. El gran maestro, el Rey del Blues, tras sesenta años de carretera (entre 120 y 150 conciertos al año), nos dijo adiós. Estuvo bromista, bailongo (sentado en su silla desde hace años), de guasa con nosotros, los de primera fila -a quienes nos regaló unos pins y unas puas-. Dijo: "llevo sesenta años haciendo blues, y ha sido una vida maravillosa, gracias a... (y señaló al cielo), y a... (y nos señaló nosotros). He estado en muchos países, y vuestra tierra es la mejor de todas. Gracias por todo, muchas gracias por todo."
Y tras dos horas de buen blues, con un batería, un bajista, un guitarrista, un pianista-organista, una sección de viento de cuatro músicos, se levantó, se puso la gabardina y la gorra, y se bajó del escenario.
¡Larga vida al Rey!
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