Muere una patria como muere un alma:
desperdicia la gracia, se hace sierva.
(Julio Martínez Mesanza)
20 de marzo de 2007
19 de marzo de 2007
Cazado "al vuelo", en un chat
-"...porque, ¿para qué compartir la soledad?
- Para repartir la tarta, y caber a menos.
- Para repartir la tarta, y caber a menos.
13 de marzo de 2007
Dulces (y amargos) abismos
André Frosar dijo algunas ideas muy interesantes acerca del abismo entre los sexos, tomando el texto mítico del Génesis. El hombre, creado de la materia indiferente, de la fuerza ciega de la naturaleza, del pobre barro. El hombre, con sus pulsiones, con su tendencia egoísta y simple hacia las cosas, contiene la memoria de cuando estaba solo en el Edén. La mujer, al contrario, fue creada de la costilla del hombre (en arameo, significa lo mismo que "costado", "orilla", es decir, el punto justo donde termina el varón y empieza el mundo). Fue "creada para"; tiene, por tanto, siempre presente que su realización es "ser para otro", y no se aguanta ni a sí misma cuando no es así. Esto la hace superior, en cierto modo; visionaria, intuitiva, y extremadamente sensible (y esto es su talón de aquiles). Siempre está lo personal por encima de cualquier otro aspecto de la realidad, para ella. Este aspecto le encantaba a Chesterton, que veía en el varón un boceto inacabado de lo que después fue la mujer. Es en realidad, una idea poética, y lo justo es ver el equilibrio, la complementariedad, la contradicción entre los sexos -y la continua necesidad de llegar a un acuerdo, que los saca de sí mismos-.
La teología sobre la mujer tiene grandes nombres como Edith Stein, o Juan Pablo II, pero con el gran incoveniente de estar escrita en su mayoría por personas célibes. El efecto que hace el trato conyugal sobre el pensamiento acerca de estas cosas, es muy necesario. Atempera la secular tendencia humana a idealizar las cosas, o plantearlas en términos de todo o nada, de malos y buenos. Pues el abismo sigue abierto.
La teología sobre la mujer tiene grandes nombres como Edith Stein, o Juan Pablo II, pero con el gran incoveniente de estar escrita en su mayoría por personas célibes. El efecto que hace el trato conyugal sobre el pensamiento acerca de estas cosas, es muy necesario. Atempera la secular tendencia humana a idealizar las cosas, o plantearlas en términos de todo o nada, de malos y buenos. Pues el abismo sigue abierto.
12 de marzo de 2007
Tres acordes

"En el mundo chismoso y cerrado del blues británico, dicen de Theo que es una promesa, que ya posee una comprensión madura del lenguaje, y que quizás un día hasta podría codearse con los dioses, es decir, con los dioses británicos: Alexis Korner, John Mayall, Eric Clapton. Alguien ha escrito en algún lugar que Theo Perowne toca como un ángel.
Su padre, por supuesto, refrenda esta opinión, a pesar de sus dudas sobre los límites de la forma. Le gusta mucho el blues; de hecho, fue él quien le mostró a Theo, a los nueve años, cómo sonaba. Después, el abuelo se hizo cargo. Pero ¿producen una satisfacción vitalicia doce compases de tres acordes obvios? Tal vez sea uno de esos casos en que un microcosmos te da el mundo entero. Como un plato llano Spode. O una sola célula. O, como dice Daisy, una novela de Jane Austen. Cuando el intérprete y el oyente conocen tan bien el recorrido, el placer reside en la desviación, en el giro inesperado contra la corriente".
(de "Sábado", de Ian McEwan. Anagrama, 2005)
11 de marzo de 2007
2 de marzo de 2007
Excelencia

La secular tradición ha sido buscar la excelencia, empezando por imitar modelos: grandes prohombres de la patria, artistas excelsos, maestros admirables, santos en sus altares; el peligro es no saber que esta imitatio es sólo una herramienta, incluso una humilde metáfora, y que la excelencia de la persona es diferente para cada una, si no única, y aguarda latente a ser revelada. Esa paulatina revelación es el proceso de perfeccionamiento, con el concurso de la libertad personal, y no es el mismo para nadie, por lo que no se puede aplicar una plantilla.
Ratzinger se refiere a esto en lo que él llama la oculta memoria de Dios, que habita en el fondo de cada hombre. Y no es es algo diferente, porque Cristo revela el Rostro del Padre, y también el de cada hombre a sí mismo. También el Cardenal respondió a la pregunta "¿cuántos caminos hay para llegar a Dios?", con estas simples palabras: "Tantos como personas".
La individualidad pasmosa de cada ser es un rasgo de la "excelencia" de Dios. Profundizar en esta cualidad individual es "escarbar" en busca de esa brillante excelencia. Y la última vuelta de tuerca: sólo es posible en relación con los otros, pues somos, ontológicamente -y no sólo como circunstancia- seres comunitarios. El misterio del individuo habitado, que emana, no sabemos cómo, de la bullente Trinidad.
17 de febrero de 2007
Entre-cerrado por derribo
Amigos bloggueros, por un pequeño percance automovilístico me va a ser difícil frecuentar este blogg, pues llevo una férula en la mano derecha; (de hecho es mi amante esposa la que escribe estas lineas, en un ejercicio kodamesco-borgiano). Espero de vez en cuando poder dictar alguna entrada. Ventajas del escritor sobre el futbolista: Ronaldinho, con un esguince de tobillo, no puede dictar sus goles.
P.S.: Espero que Enrique no me de la baja laboral en su enlace.
P.S. 2: A mi escriba (con b) le parece poco poético este texto, así que lo que Natura no da, que Garcilaso lo remedie: "Coged de vuestra alegre primavera / el dulce fruto antes que el tiempo airado / cubra de nieve vuestra hermosa cumbre... ".
P.S.: Espero que Enrique no me de la baja laboral en su enlace.
P.S. 2: A mi escriba (con b) le parece poco poético este texto, así que lo que Natura no da, que Garcilaso lo remedie: "Coged de vuestra alegre primavera / el dulce fruto antes que el tiempo airado / cubra de nieve vuestra hermosa cumbre... ".
14 de febrero de 2007
LARGA VIDA AL REY
Aquí están -en el título del post- las tan esperadísimas fotos del concierto-despedida de B.B.King, en Córdoba, al que asistimos una delegación de The Perdío Art Trío.
12 de febrero de 2007
La novela futurista que no escribiré
Obra futurista:
dentro de unas pocas décadas, casi ninguna familia con ingresos medios podrá comprarse un piso, salvo empleando el 70 % de sus ingresos mensuales en la hipoteca. Aparecerán formas creativas de encontrar vivienda, asociacionismo (que abrirá posibilidades humanas, redimirá de la misantropía, pero también acarreará hacinamiento y promiscuidad); soluciones tipo "háztela tú mismo", y meterán en la carcel a constructores de sus propias casas por no tener licencia, y habrá tumultos, agitadores, okupas a sueldo, denuncias entre vecinos para quedarse la casa ("ése no vive ahí, sólo lo finge, y mi niña embarazada y sin tener dónde meterse"). Entretanto, ser dueño de una vivienda en propiedad equivaldría a tener hoy día miles de acciones de Microsoft, sería la nueva casta dominante, divinizada incluso.
Entonces comenzaría el nuevo éxodo al campo, la búsqueda de trabajos al margen de los propios gustos o inclinaciones profesionales. Hay quien repartirá gaseosas u ordeñará vacas, con tal de vivir en una región donde una casa sea accesible. En un páramo extremeño, qué se yo. O en Polonia, que -aún- están baratísimas.
Saldrá una ley que prohibirá pernoctar en la vía pública, pero muchos serán hábiles, y montarán y desmontarán su tienda de campaña en cualquier esquina, bajo cualquier árbol, al borde de cualquier circunvalación. Cada noche en un sitio distinto, y a la mañana siguiente a la oficina, a clase, a la tienda...
Y así, imaginar terribles desenlaces, con una pareja en primer plano que ha descubierto que todo es un complot a a nivel internacional para evitar la procreación, la proliferación de familias estables. La fórmula es sencilla: si no hay nido, no hay polluelos. Sólo ellos lo saben... Y están en peligro por saberlo.
Podría titularse... ¿Cómo podría titularse?...
dentro de unas pocas décadas, casi ninguna familia con ingresos medios podrá comprarse un piso, salvo empleando el 70 % de sus ingresos mensuales en la hipoteca. Aparecerán formas creativas de encontrar vivienda, asociacionismo (que abrirá posibilidades humanas, redimirá de la misantropía, pero también acarreará hacinamiento y promiscuidad); soluciones tipo "háztela tú mismo", y meterán en la carcel a constructores de sus propias casas por no tener licencia, y habrá tumultos, agitadores, okupas a sueldo, denuncias entre vecinos para quedarse la casa ("ése no vive ahí, sólo lo finge, y mi niña embarazada y sin tener dónde meterse"). Entretanto, ser dueño de una vivienda en propiedad equivaldría a tener hoy día miles de acciones de Microsoft, sería la nueva casta dominante, divinizada incluso.
Entonces comenzaría el nuevo éxodo al campo, la búsqueda de trabajos al margen de los propios gustos o inclinaciones profesionales. Hay quien repartirá gaseosas u ordeñará vacas, con tal de vivir en una región donde una casa sea accesible. En un páramo extremeño, qué se yo. O en Polonia, que -aún- están baratísimas.
Saldrá una ley que prohibirá pernoctar en la vía pública, pero muchos serán hábiles, y montarán y desmontarán su tienda de campaña en cualquier esquina, bajo cualquier árbol, al borde de cualquier circunvalación. Cada noche en un sitio distinto, y a la mañana siguiente a la oficina, a clase, a la tienda...
Y así, imaginar terribles desenlaces, con una pareja en primer plano que ha descubierto que todo es un complot a a nivel internacional para evitar la procreación, la proliferación de familias estables. La fórmula es sencilla: si no hay nido, no hay polluelos. Sólo ellos lo saben... Y están en peligro por saberlo.
Podría titularse... ¿Cómo podría titularse?...
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