Si yo supiera, como el gran Mesanza,
hacer versos de acero y firme roca,
y hacer de Europa el símbolo del alma,
y hacer que el alma duerma en las trincheras
en las afueras siempre, en los desiertos.
Si yo pudiera levantar la torre
que en mis sueños contemplo sobre el yermo,
y ver a la princesa ensangrentada,
a la doncella de las cicatrices,
en vez del tobogán de mis caprichos,
del catálogo oscuro de mis faltas
disfrazadas de gracia o biografía.
Si yo pudiera hacer el verso exacto
que fuera llave de los tiempos plenos,
del verano gigante y las montañas,
que tuviera la música del éxtasis,
y ningún anticlímax al final.
Si supiera decir esa palabra
que abre las puertas de la mina oculta,
para salvar las tardes que se fueron
para saber a dónde y hasta cuándo.
8 comentarios:
Me quedo con el tuyo, Jesús. Gracias.
Plas, plas.
Yo me quedo con los dos. Gracias. Jesús.
Son muy buenos los dos, sin duda.
¡Que sí que sabes, hombre, que sí!
Versos para una mañana fantástica:gracias y más, por favor.
Fantástico!
Joder hombre. Hasta digo palabrotas. Y yo con el movil sin cobertura. POR UNA VEZ PREFIERO MIL VECES EL TUYO!!! Es in-cre-i-ble.
Beades, hombre, fíjese en ese "por una vez", y no se vanaglorie.
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